Cuando Manuel Antonio Noriega fue trasladado a Estados Unidos hace más de dos décadas para enfrentar un juicio por narcotráfico, después de la invasión de Estados Unidos al país, dejó atrás una nación con una economía por el suelo, saqueada y con uno de sus barrios pobres consumido por las llamas.

Dos décadas después, el ex hombre fuerte se encontrará con una nación muy distinta, en democracia desde hace 20 años y con un crecimiento económico promedio de 8% anual en los últimos cinco años. Un país que en 2011 crecería un 9,5%, según los pronósticos oficiales y con un producto interno bruto (PIB) estimado en 44.000 millones de dólares.

Cuando Noriega fue derrocado el PIB fue estimado 9.000 millones de dólares y el desempleo rondaba el 20%. Los panameños sufrían los embates de una severa crisis económica sin perspectivas de crecimiento, la desconfianza y repudio al régimen de Noriega propició el retiro masivo de fondos del sistema bancario y las inversiones fueron ahuyentadas.

Los abogados de Noriega en Paris, informaron el martes que el primer ministro francés Francois Fillon firmó la orden de extradición el 6 de julio y que Noriega fue notificado la semana pasada.

La Cancillería informó el miércoles en un comunicado que el gobierno francés comunicó al panameño que Noriega "dispone de un mes para ejercer un recurso de anulación. Si no desea ejercer tal recurso, ese decreto será notificado a las autoridades panameñas, quienes tendrán que organizar el traslado del antiguo dictador a la mayor brevedad".

Agregó que una vez se cumpla dicho período, el 29 de agosto, Panamá queda a la espera de que concluyan "los procesos internos que establece la Ley francesa para que el Ministerio de Relaciones Exteriores francés haga la notificación mencionada".

Lo primero que le espera a Noriega al retornar son más cuentas con la justicia y condenas. La principal interrogante es si el ex dictador cumplirá esas penas en la cárcel o en un domicilio particular, debido a sus 77 años y a su estado de salud.

Noriega, pasó casi 20 años en una cárcel de Florida cumpliendo una condena por narcotráfico impuesta por la justicia estadounidense. El otrora hombre fuerte fue enviado de Estado Unidos a Francia en 2010 para enfrentar cargos por lavado de dinero.

Una corte de París lo sentenció en julio de ese año a siete años de prisión por lavado de dinero en Francia durante la década de 1980. La fiscalía francesa sostuvo que millones de dólares que transitaron a través de las cuentas bancarias francesas de Noriega a fines de la década de 1980 fueron comisiones que le pagó el otrora poderoso cartel de las drogas de Medellín.

Panamá, por su parte, formuló a Francia tres pedidos de repatriación para que Noriega cumpliera aquí dos condenas de homicidio por 20 años cada una. El país centroamericano también lo requiere para que enfrente un proceso judicial en que Noriega y otros siete militares están acusados del secuestro y asesinato del dirigente opositor Heliodoro Portugal, ocurrido en 1970.

Noriega fue condenado en ausencia a 20 años de cárcel por el homicidio del médico y opositor Hugo Spadafora, cuyo cuerpo decapitado fue encontrado en 1985 en la frontera entre Panamá y Costa Rica.

En otro caso un tribunal lo declaró culpable y lo condenó a 20 años de encierro por la muerte del mayor Moisés Giroldi, quien encabezó una fallida rebelión en octubre de 1989.

Según sus abogado, sus problemas de salud seguramente encenderán un debate jurídico sobre si cumple las condenas en prisión o en su domicilio.

Una reforma al Código Penal abrió la posibilidad de que las personas de 70 años o más que padezcan una enfermedad grave puedan cumplir la condena en el domicilio.

Los abogados de Noriega afirman que el ex hombre fuerte tiene problemas de presión arterial y parálisis en el costado izquierdo del cuerpo debido a un derrame cerebral que sufrió hace cuatro años.

El ex procurador Rogelio Cruz dijo a The Associated Press que "obviamente, cuando él llegue sus abogados van a pedir que se le aplique la norma" y comenzarán una serie de instancias legales para determinar dónde cumple sus penas.

La ministra de Gobierno, Roxana Méndez, dijo en una entrevista reciente con AP que una vez Noriega baje del avión quedará a órdenes de la Dirección de Investigación Judicial .

Serán los juzgados quienes "tomarán a la decisión sobre la forma o el tipo de condena y adónde debe cumplir la misma", dijo Méndez. "Incluso está la posibilidad de que se le pueda conceder una medida alternativa a la privación de la libertad que sería casa por cárcel tomando en cuenta la edad y la salud del detenido".

Méndez explicó que se han habilitado en la cárcel El Renacer, al noroeste de la capital, dos o tres opciones (de celdas) para encerrar a Noriega. La cárcel está ubicada en la comunidad de Gamboa, una zona de boscosa a 40 kilómetros al noreste de la capital.

Indicó que se aseguraron que la instalación cuente con rampas y con cierto nivel de acceso al área de atención de salud.

Para el analista político José I. Blandón, Noriega es un tema "del pasado" y "no representa ningún peligro para nadie".

Sin embargo, reflexionó en que su retorno recordará a los panameños "el precio que costó está democracia y van a volver a sentir la necesidad de reforzarla", en alusión a la intervención militar estadounidense para expulsar a Noriega. Aún se desconoce con certeza la cantidad de panameños que murieron en esa acción, en su momento organizaciones civiles hablaron de centenares de muertos.

Para Cruz, el retorno de Noriega a Panamá significa "volverse a encontrar con el pueblo que él sojuzgó, explotó y torturó".

"Hay muchos sentimientos encontrados. Los que se pueden alegrar no se atreverán a decirlo muy alto, pero los que están disgustados por su regreso sí los van a decir muy alto", expresó.

Afirmó que el Panamá de ahora es muy distinto al de hace dos décadas "institucionalmente y físicamente", pero que la vieja lacra de la corrupción sigue latente.

"Los militares eran corruptos y los panameños seguimos siendo corruptos, la clase política más que todo. La clase política está desacreditada así como estuvo desacreditada durante los años de la dictadura. Parece que los panameños no aprendimos mucho de los 21 años de dictadura", apuntó.

Noriega comenzó su ascenso al poder en 1970 cuando fue promovido a teniente coronel del servicio de inteligencia militar, conocido como G-2. Y fue en esa década en que colaboró con la CIA.

En 1983, dos años después de la muerte del general Omar Torrijos en un accidente aéreo, Noriega alcanza la jefatura de la Guardia Nacional y la convierte en las Fuerzas de Defensa.

En septiembre de 1985 Spadafora fue encontrado muerto y su cuerpo decapitado desatando el repudio popular. Los familiares de Spadafora culparon al G-2 y a Noriega del crimen.

Las protestas masivas contra el régimen de Noriega estallan en 1987 cuando el coronel jubilado Roberto Díaz hizo revelaciones escandalosas sobre la corrupción en la cúpula militar y la manera en que se fraguó el fraude electoral de 1984.

Tras esas revelaciones las manifestaciones en contra del régimen de Noriega y la represión militar hacia los opositores fueron en aumento.

En mayo de 1989 se celebraron elecciones presidenciales y la oposición acusó al régimen de Noriega de intervenir en el proceso. Noriega invalidó las elecciones que fueron ganadas por el líder opositor Guillermo Endara. Los militares emprendieron una ola de represión contra sus opositores que reclamaban el triunfo.

Cinco días antes de la intervención militar estadounidense Noriega fue proclamado jefe de gobierno. El 20 de diciembre de 1989 Estados Unidos invadió Panamá y Noriega se refugió en la Nunciatura Apostólica el 23 de diciembre. El 3 de enero de 1990 Noriega se entrega a las autoridades de Estados Unidos y es llevado por agentes de la agencia antidrogas de ese país a Florida, donde sería procesado por narcotráfico.

El ex canciller Samuel Lewis, cuya familia tuvo que abandonar el país por oponerse a Noriega, dijo a la AP que el retorno del ex dictador "debe servir para cerrar finalmente un capítulo de la historia que no queremos que se vuelva a repetir jamás".

Hatuey Castro, un dirigente político que se opuso a Noriega, dijo a la AP que su retorno hará "revivir las heridas de la dictadura".

"Si viene a Panamá, tendrá que pagar con sus huesos en la cárcel", afirmó.