El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, envió hoy sus "mejores deseos" a la comunidad musulmana por el comienzo del mes del ramadán y recordó que este "es un tiempo festivo" para los fieles del Islam, pero también de "profunda reflexión y sacrificio".

Mediante un comunicado distribuido por la Casa Blanca, el presidente animó a las familias y comunidades musulmanas, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, a compartir la felicidad de participar juntos en el "iftar" (comida nocturna con la que se rompe el ayuno diario) y en los rezos.

"Las luces de los bazares se encienden por la noche en muchas ciudades desde Rabat a Yakarta. Y aquí, en Estados Unidos, los musulmanes americanos comparten las tradiciones del ramadán con sus vecinos, con sus compañeros de estudio y de trabajo", añadió Obama, quien pasó parte de su infancia en Indonesia, el país de población musulmana más numerosa del mundo.

En el marco de esta celebración, el presidente citó la dura situación que están viviendo muchas familias en Somalia y en el Cuerno de África, "cuya lucha por sobrevivir -dijo- debe recordarnos nuestra humanidad y obligarnos a actuar".

"Como en otras confesiones, el ayuno incrementa la espiritualidad, la disciplina y la conciencia de la misericordia de Dios. Y es también un recuerdo de la importancia que tiene dar la mano a los más necesitados -insistió-. (...) Ahora es momento de que las naciones y las gentes caminen juntas para evitar una catástrofe aún peor".

Obama deseó a todos los musulmanes del mundo un feliz mes y recordó que, como cada año, representantes de esta comunidad acudirán a celebrar el "iftar" en la Casa Blanca.