El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, manifestó hoy que la Iglesia Católica ya perdonó a los asesinos de seis sacerdotes jesuitas, pero que eso no significa que se opongan a que los "extraditen" a España donde están siendo procesados.

"Nosotros hemos perdonado, eso sí como Iglesia (...) lo mismo los padres jesuitas han perdonado, pero eso no significa que nos opongamos a que se extraditen y que se conozca la verdad", dijo Alas durante la tradicional rueda de prensa de los domingos.

En España están siendo procesados veinte militares salvadoreños por el asesinato en 1989 de seis sacerdotes jesuitas, durante la época del conflicto armado (1980-1992) en El Salvador.

El jerarca católico agregó que la Iglesia está a favor de "la verdad y la justicia", pero que también sabe "que hay una ley de amnistía" que impide la investigación.

"Entonces ya serán las autoridades las que determinen hasta dónde proceden y hasta dónde no proceden", indicó.

La ley de amnistía fue promulgada en 1993 para proteger a los que cometieron crímenes de lesa humanidad durante los 12 años de conflicto armado interno en el país, dicen los expertos.

El pasado 30 de mayo el juez español Eloy Velasco decretó el procesamiento de los militares a los que se acusa de asesinatos terroristas, de crímenes de lesa humanidad o contra los derechos humanos, y ordenó su busca y captura internacional así como su envío a prisión provisional comunicada y sin fianza.

El 23 julio los defensores de seis de los veinte militares salvadoreños procesados en España presentaron un "hábeas corpus" ante la orden de detención provisional dictada por la Audiencia Nacional, debido a que consideran que la libertad "individual" de sus clientes está siendo amenazada.

La masacre sucedió el 16 noviembre de 1989, cuando miembros del Batallón Atlacatl irrumpieron en la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA), y mataron a los jesuitas españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín-Baró.

También fueron asesinados otros dos sacerdotes españoles, Armando López y Juan Ramón Moreno, y el salvadoreño Joaquín López, así como la trabajadora de la UCA Elba Julia Ramos y su hija Celina, de 16 años.

El arzobispo Alas también ha pedido al Estado salvadoreño que esclarezca la muerte del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospitalito de la Divina Providencia, en San Salvador.

"Pedimos justicia al país (por su asesinato), y siempre lo hemos pedido y estamos deseosos de que se conozca la verdad y que se haga justicia por supuesto", expresó Alas.

Romero fue el más ferviente defensor de los más pobres y necesitados en El Salvador, y aunque su proceso de santificación aún está siendo estudiado en el Vaticano muchos lo llaman ya "San Romero de América".