El vuelo 523 procedente de Nueva York había aterrizado recién el sábado, y los pasajeros aplaudían al piloto, cuando de pronto algo salió mal.

El Boeing 737-800 se deslizó hacia fuera de la pista mojada, embistió una alambrada y se partió en dos, quedando a punto de caer en una cañada. Sin embargo, los 163 ocupantes sobrevivieron.

Las autoridades comenzaron a investigar la causa del percance, y no dejaron de maravillarse por el hecho de que nadie haya muerto.

"Debemos ser el país más afortunado y las personas más afortunadas del mundo por escapar con tan pocos daños", dijo el ministro de salud Leslie Ramsammy, quien añadió que más de 30 personas fueron llevadas al hospital. Sólo tres de esas personas fueron internadas por alguna pierna fracturada, golpes y heridas.

El avión de Caribbean Airlines había despegado del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy el viernes por la noche y realizó una escala en Trinidad, antes de aterrizar en Guyana. La aerolínea informó que transportaba a 157 pasajeros y seis tripulantes.

Gaeta Ramsingh, de 41 años y residente en Filadelfia, recordó cómo los aplausos en el aterrizaje "se convirtieron en gritos".

"El avión aceleró, como si fuera a despegar de nuevo. Entonces olí el combustible en el interior y la gente comenzó a gritar", dijo.

Cuando el avión se detuvo, Ramsingh saltó hacia un ala y luego a un camino de tierra que estaba del otro lado de la alambrada.

"Una persona que trataba también de escapar saltó encima de mi espalda, y por eso tengo golpeadas las rodillas", explicó. "Me duelen, pero estoy agradecida por encontrarme viva".

Aparentemente, el avión no pudo detenerse al final de la pista de 2.200 metros (7.400 pies) en el Aeropuerto Internacional Cheddi Jagan bajo un clima lluvioso. Por poco cae a una barranca de 60 metros (200 pies) en la que podrían haber perdido la vida decenas de personas, agregó.

"Estamos muy, muy agradecidos de que no hubo más heridos", afirmó el mandatario Bharrat Jagdeo, al tiempo que las autoridades cerraron el aeropuerto. Ello dejó a cientos de pasajeros varados y demoró decenas de vuelos.

Las autoridades tuvieron dificultades para sacar a los pasajeros sin luces de pista adecuadas ni otros equipos de emergencia.

"Estoy molesta de que nadie viniera a rescatarnos en la oscuridad, pero de la nada apareció un taxista y me cobró 20 dólares por llevarme a la terminal. Tuve que pagar, pero en casos de emergencia, no le cobras a la gente por llevarla", dijo Ramsingh, sentada en una silla de la zona de llegadas y rodeada por familiares. La mujer regresaba a su país natal por apenas segunda vez en 30 años.

Jadgeo manifestó que pidió a la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos que ayude a investigar el incidente.

El choque del vuelo BW253 es el peor en la historia reciente de Guyana, y uno de los pocos accidentes graves que involucran a la aerolínea fincada en Trinidad. Es la aerolínea más grande de la región y opera al menos cinco vuelos diarios.