Los Hermanos Musulmanes y los salafistas egipcios mostraron hoy su fuerza con una protesta de decenas de miles en la plaza cairota de Tahrir, pese a que otras fuerzas políticas laicas decidieron participar también.

La plaza, epicentro de la revolución que acabó en febrero pasado con el régimen del presidente Hosni Mubarak, estaba abarrotada en una de las protestas más multitudinarias que ha visto, en el llamado "viernes de la unidad y de la reunificación" para pedir la unión de todos los egipcios y los grupos políticos.

Aun así, a diferencia de viernes anteriores, en los que predominaron los eslóganes políticos, en esta ocasión lemas como "el pueblo quiere la aplicación de la sharía (ley islámica)", "No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta" o "Egipto es un país islámico, no una provincia estadounidense" fueron los más coreados.

De hecho, entre los manifestantes destacaba la abrumadora presencia de hombres con barba y galabiya blanca (túnica) y de mujeres con niqab (velo que cubre todo el cuerpo menos los ojos) en una jornada inédita desde el inicio de la revolución del pasado 25 de enero por su marcado carácter religioso.

A diferencia de la postura que defienden los grupos laicos de jóvenes revolucionarios, críticos con la gestión de la junta militar que dirige el país, muchos en Tahrir defendían hoy al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Uno de ellos era el jeque Ali Ozman, de tendencia salafista, que sostiene que "se tiene que dar una oportunidad a los militares hasta que se celebren las elecciones y se traspase el poder a un gobernante civil elegido por el pueblo".

Eso sí, "queremos que el pueblo diga la última palabra y que no se le imponga algún sistema liberal o laico que a él no le guste", indicó a Efe el jeque Ali, que viajó a El Cairo procedente de Tanta, en el Delta del Nilo (norte), a la cabeza de una delegación de fieles que participaron en la protesta.

El religioso, que hizo hincapié en que deben acabar las manifestaciones "que no tienen ninguna justificación", expresó su voluntad de que "la ley de Alá tome el control y que tenga todo el dominio".

En ese sentido, muchas de las pancartas que lucieron hoy bajo el sol abrasador en Tahrir rezaban mensajes como "Egipto es un país musulmán" y "el dólar causa el caos y la destrucción".

Pese a la omnipresencia de la religión, el ambiente festivo reinó en la protesta, a la que acudieron muchas familias con sus hijos equipadas con banderas de Egipto, gorras de visera y sombrillas para protegerse del sol.

Muchos se apretujaban sentados en los escasos espacios a la sombra sobre las alfombras que previamente utilizaron para participar en la oración musulmana del viernes en Tahrir.

Junto a unos amigos estaba el joven Hashem Asawi, licenciado en Trabajo Social, que explicó a Efe que había acudido hoy a Tahrir porque quiere un presidente musulmán.

"El islam tiene un sistema que está bien y es una religión muy antigua", subrayó Asawi, de 27 años, miembro de los Hermanos Musulmanes, quien resaltó que sus compañeros de credo respetan a los cristianos y a los judíos.

"Los Hermanos Musulmanes es un grupo que quiere el bien para Egipto, y EEUU y Europa no deben temerlos", apuntó Asawi, mientras se secaba las gotas de sudor de la frente.

De la misma opinión es el ingeniero Abdelsatar Abas, de 40 años, que asistió a la protesta con su hijo Ahmad.

"Como se puede ver aquí hay un cóctel de personas con distintas opiniones políticas y de distintas tendencias -señaló Abas-. Al final todos somos seres humanos, queremos mostrar que todos los egipcios estamos unidos, mano a mano".

Abas, con una larga barba canosa y que vestía galabiya, concluyó que su voluntad es que "haya paz para los musulmanes y los cristianos, no hay diferencia entre ambos".

No obstante, dada la preponderancia de los eslóganes islámicos, 28 grupos de la revolución, entre ellas Kifaya y el Movimiento 6 Abril, decidieron en el ecuador de la jornada retirar su apoyo a la manifestación al considerar que los islamistas no cumplieron con lo pactado de no corear lemas partidistas, según medios egipcios.

Y ello, pese a que el clérigo que hoy pronunció el sermón del viernes en Tahrir, el imán Mazhar Shahin, conocido como el "predicador de la revolución", aseguró que "ningún grupo tiene derecho a pedir que se excluya a cualquier otro diferente de él".

"Todos somos egipcios bajo el mismo cielo de esta patria. El hecho de que Egipto sea islámico supone la verdadera garantía de que los cristianos viven seguros", afirmó.

Susana Samhan