El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, se presentó hoy en la ONU como "el presidente de todos los marfileños" y aseguró que no beneficiará a sus partidarios en el proceso de reconciliación en el que está sumergido el país africano, donde dijo que nadie disfrutará de impunidad.

"Mi mensaje es que Ouattara es el presidente de todos los marfileños y que trabajará en interés de todos ellos independientemente de donde vengan", indicó en una conferencia de prensa en la sede central de la ONU tras reunirse con el secretario general del organismo, Ban Ki-moon.

El presidente africano aseguró que su prioridad es "la reconciliación" y mostró su determinación por lograr que en el nuevo despertar de Costa de Marfil, se instaure "un Estado de Derecho, donde se proteja a los civiles, se respeten los derechos humanos y se anule la discriminación".

Ouattara señaló además que la comisión nacional que investigará las violaciones de derechos humanos cometidas durante la ola de violencia desatada tras las elecciones del pasado noviembre tratará por igual a quienes actuaron en defensa del entonces presidente, Laurent Gbagbo, que se negaba a abandonar el poder tras perder las elecciones, como a sus partidarios.

"No habrá impunidad para nadie", dijo, y "todo el mundo recibirá justicia, sin distinción", insistió el presidente, a quien la comunidad internacional reconoció como ganador de las elecciones de noviembre, pero quien tuvo que enfrentarse a Gbagbo para alcanzar el poder ante la negativa de éste último a abandonarlo.

La situación dio lugar a una grave crisis en el país, que vivió un escenario parecido al de una guerra civil, hasta que Gbagbo fue detenido por las fuerzas leales a Ouattara en una operación respaldada por la misión de la ONU en el país (Onuci) y las fuerzas francesas también presentes allí.

"Gbagbo está alojado junto a su mujer en la misma residencia presidencial en el norte del país que ocupaba con anterioridad y se le trata con dignidad y consideración", explicó Ouattara, quien dijo que "los interrogatorios" al expresidente y su esposa siguen adelante a la espera de que un juez decida qué hacer.

"Incluso si se los declara culpables, me comprometo a que se los trate con dignidad y consideración", dijo el mandatario marfileño, que se mostró decidido a juzgar a Gbagbo en Costa de Marfil por sus delitos económicos y por aferrarse al poder, pero que, de cara a los crímenes de guerra y contra la humanidad, será necesaria la colaboración de la Corte Penal Internacional (CPI).

Ouattara respondió a las preguntas de la prensa sobre el periodista de la radio televisión pública de ese país RTI Hermann Aboa, retenido desde el pasado 21 de julio y acusado de incitación al odio y poner en peligro la seguridad estatal, por su papel de moderador en un debate televisado durante la crisis política.

"Les quiero explicar que (Aboa) no está en la cárcel, sino que se le somete a interrogatorios porque hay indicios de que recibió dinero de Gbagbo para distribuir armas a mercenarios, entre otros delitos", dijo el político, que aseguró que respeta la libertad de expresión.

Ouattara explicó asimismo que su país se enfrenta a una grave crisis económico fruto del conflicto que ha vivido y también debido a que "en los últimos diez años no ha habido inversión, solo se ha usado dinero público para comprar armamento y municiones".

"Este año, como consecuencia de la crisis postelectoral, la economía marfileña caerá más del 7 %, por lo que necesitamos una ayuda masiva y apoyo financiero del mundo", dijo el mandatario, quien el viernes se reunirá en Washington con el presidente Barack Obama, y los responsables del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

La visita de Ouattara a Naciones Unidas coincidió con la renovación por un año más del mandato de la misión de la ONU en Costa de Marfil (Onuci), decidida por unanimidad por los miembros del Consejo de Seguridad en la resolución número 2.000 que aprueba el máximo órgano ejecutivo del organismo.

Tal y como recomendó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su último informe la Onuci seguirá así prestando ayuda al país africano para superar la crisis desencadenada tras las elecciones de noviembre al menos hasta el 31 de julio de 2012 y con el mismo nivel de tropas, compuestas por unos 9.800 "cascos azules".