La ONU anunció hoy que concluyó su cuarta misión a Trípoli desde el inicio del conflicto libio y alertó de que, pese a la aparente normalidad que se observa en la capital, existen grupos de población necesitados urgentemente de ayuda humanitaria, sobre todo en materia de asistencia sanitaria.

"Aunque se observan aspectos de normalidad en Trípoli, los miembros de la misión de la ONU a la capital han identificado bolsas de vulnerabilidad en las que la población necesita urgentemente ayuda humanitaria", aseguró el coordinador de esa misión, Laurence Hart, en un comunicado distribuido en Naciones Unidas.

Hart, que coordinó una misión que duró una semana y concluyó el domingo, alertó de las graves deficiencias en materia sanitaria a las que se enfrentan los habitantes de la capital libia, debido a los efectos del conflicto y a la salida de personal sanitario desde que se iniciaron los enfrentamientos entre el Gobierno de Muamar el Gadafi y las fuerzas rebeldes.

"Las provisiones médicas, incluidas las vacunas, se están acabando con rapidez", indicó el experto de la ONU, quien denunció además el "gran impacto psicológico" que el conflicto libio está causando sobre todo entre mujeres y niños.

La misión de la ONU, compuesta por representantes de numerosas agencias, como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras, alertó además de la dificultad de conseguir alimentos.

Hart detalló que, "pese a que se pueden encontrar alimentos básicos en los mercados" de Trípoli, "los precios van en aumento" y explicó que, "ante la cercanía del Ramadán y la continuidad del conflicto", crece la preocupación acerca de la fortaleza de los sistemas públicos de distribución de comida.

Los miembros de la misión de la ONU también aseguraron que la escasez de carburantes es "un problema significante" en Trípoli, donde se registran largas colas en las gasolineras y donde algunas estaciones de servicio se han visto obligadas a cerrar.

Además, detallaron que hay en funcionamiento un sistema de cuotas de consumo de carburantes después de que las autoridades libias estimaran que los combustibles se acabarían en dos semanas, mientras que el coste del transporte público se ha triplicado, por lo que el acceso a servicios como los hospitales es "cada vez más complicado".

La misión de la ONU, que aseguró que el suministro de agua sigue adelante pero que se están viviendo numerosos cortes de electricidad, también comprobó "con preocupación" la escasez de dinero en efectivo que se observa en la capital libia, donde los bancos restringen los reintegros a sus clientes.