La presidenta argentina, Cristina Fernández, envió hoy un mensaje de solidaridad al pueblo y al primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, por los atentados del viernes en Oslo y una isla cercana que dejaron al menos 93 muertos.

"Los ataques perpetrados contra sus ciudadanos nos han dolido profundamente", afirma la mandataria en un comunicado difundido por la agencia estatal Télam, en el que lamenta que "una vez más vemos cómo la muerte se disfraza de ideología para atacar a quienes trabajan en paz para vivir en un mundo mejor, más humano, más justo".

En el mensaje, la mandataria compara lo sucedido en el país europeo con el "brutal atentado terrorista" de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, en el que fallecieron 85 personas.

En su opinión, "los terroristas que volaron el Centro Comunitario de la comunidad judía, igual que los asesinos de Oslo, podrán seguir atacando y destruyendo pero no ignoran que llegará el día que deberán enfrentarse a la Justicia. Y también saben que no lograrán que violemos nuestras convicciones democráticas para enfrentar su odio".

"La muerte de tantos jóvenes noruegos, jóvenes militantes políticos comprometidos con su país y el mundo, también nos trae recuerdos aciagos. Volvemos a vivir el horror de ver el futuro diezmado y recordar a los miles de jóvenes latinoamericanos asesinados por el terrorismo de Estado", añade Fernández.

"Estimado amigo, en nombre del pueblo argentino y en el mío le hago llegar a usted y al pueblo noruego toda nuestra solidaridad y también nuestro compromiso de trabajar juntos hasta que los culpables así como sus ideólogos deban enfrentar la mejor arma que tiene la democracia: la Justicia de los seres humanos", concluye el texto.

El viernes, la Cancillería argentina ya había expresado en un comunicado su "consternación y más enérgico repudio" por lo ocurrido.

Según el último recuento oficial, al menos 93 personas murieron en los atentados registrados contra edificios gubernamentales en Oslo y en un campamento de las juventudes socialdemócratas de la isla de Utøya, a unos 40 kilómetros de la capital noruega.