La ley que prohíbe el uso público del velo integral, incluido el burka y el niqad, entra en vigor hoy en Bélgica, lo que convierte al país en el segundo de la Unión Europea después de Francia en impedir de manera generalizada la utilización de esas prendas.

La normativa, que prevé multas de hasta 137,50 euros y una pena de prisión de entre uno y siete días, no tiene por objeto exclusivo el velo islámico, sino toda prenda que implique la ocultación total o parcial del rostro.

La medida prohíbe el uso de ese tipo de vestimenta en todas las zonas públicas (calles, comercios y edificios públicos, y no sólo en sedes de la administración), por razones de seguridad y orden público.

Con motivo de la nueva normativa, dos mujeres musulmanas que portan el niqad anunciaron hace unos días que pedirán al Tribunal Constitucional su anulación y suspensión, al considerarla "una injerencia desproporcionada" en el ejercicio de las libertades fundamentales.

Se trata de la única reacción hasta la fecha de oposición a la ley, sobre la que no se han pronunciado en contra ni el mundo asociativo musulmán, representantes oficiales del islam en Bélgica, ni las autoridades diplomáticas de los Estados islámicos.

El uso del velo integral es "marginal" en un país que cuenta con entre 400.000 y 600.000 musulmanes censados de los que solo entre 200 y 300 mujeres llevarían el niqad (que, a diferencia de la burka afgana, deja al descubierto los ojos y la boca).

Hasta la fecha existían reglamentaciones comunales que impedían el uso de esas prendas, y basándose en estas en la región de Bruselas la policía registró 29 procedimientos verbales en 2009, limitadas a los barrios de la capital que tienen la mayor concentración de la comunidad musulmana.

La ley fue aprobada en su momento prácticamente por unanimidad en el Parlamento belga.

En particular, la normativa prevé sanciones a toda persona que se presente en un espacio accesible al público "con el rostro cubierto o disimulado, total o parcialmente, de manera que no sea identificable".

Francia fue el pasado abril el primer país en prohibir el velo integral en los espacios públicos, y desde entonces han sido multadas o se ha abierto expedientes a una treintena de mujeres.

Esta misma semana el comisario europeo de Derechos Humanos, Thomas Hammarberg, criticó las legislaciones que prohíben el burka porque, según indicó, lejos de lograr la liberación de las mujeres que se cubren así, fomentan su exclusión social.

"Estamos indignados con razón con los regímenes que imponen el velo integral a las mujeres; esta actitud tiránica es totalmente inaceptable. Pero atacando a las mujeres y sancionándolas no se resolverá el problema", señaló Hammarberg.

Austria, Dinamarca, Holanda, Suiza e Italia cuentan con disposiciones o proyectan adoptar normas para restringir el uso del velo integral.