El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) señalo hoy que 3.000 somalís llegan a diario a Etiopía, Kenia y Yibuti escapando de la hambruna y que prevé que los que vayan llegando lo harán cada vez en peores condiciones conforme la situación se agrava dentro de su país.

Horas después de que la ONU declarara oficialmente el estado de hambruna en Somalia, el ACNUR confirmó que la mayoría de los que salen del país son mujeres y niños, los más vulnerables a la situación de hambre.

Sólo en la primera mitad de julio, el organismo ha registrado a 36.000 somalís en los tres países vecinos, que este año han recibido a más de 166.000: cerca de 86.000 en Kenia y de 80.000 en Etiopía y más de 2.000 en Yibuti.

Asimismo, la ONU anticipa que al menos 100.000 somalís más llegarán a Etiopía este año.

La ONU declaró la hambruna en Somalia tras verificar que la malnutrición aguda afecta a más del 30 por ciento de niños en dos zonas del sur del país (Bakool y Baja Shabelle).

Alli, la mortalidad se ha elevado hasta 6 niños fallecidos a diario por cada 10.000 personas -cuando el nivel de emergencia es de 2 por cada 10.000- y hay menos de 4 litros de agua por habitante.

Unos 60.000 somalís se han instalado en los alrededores del campamento de Dadaab, en Kenia, ante la imposibilidad de que éste reciba a más personas, en vista de que los 383.000 refugiados que allí viven ya superan ampliamente su capacidad (90.000 personas).

Según el ACNUR, la situación es grave también en Dadaab, donde el 80 por ciento de mujeres embarazadas están anémicas.

Por el momento, la ayuda que la ONU puede aportar dentro de Somalia es limitada debido a que el sur está controlado por la milicia integrista islámica Al Shabab (vinculada a Al Qaeda).

Este grupo armado pidió recientemente a los organismos humanitarios que regresaran a Somalia, con lo que UNICEF pudo hacer llegar un primer cargamento de ayuda la semana pasada.