Por lo menos diez personas murieron al disparar las fuerzas de seguridad sirias a una procesión fúnebre en la ciudad de Homs, ya conmovida por algunos de los peores hechos de violencia desde que comenzó el alzamiento popular, dijeron activistas.

La matanza del martes eleva la cifra de muertos en Homs a unas 50 personas desde el sábado, según testigos, activistas y grupos defensores de los derechos humanos. El gobierno ha prohibido el trabajo de los periodistas independientes, lo que dificulta confirmar las versiones de una y otra parte.

"No hemos dormido desde ayer", dijo un residente de Homs a The Associated Press por teléfono, mientras en el fondo se escuchaba el traqueteo de las ametralladoras. "Le estoy hablando acostado sobre el piso. Otras personas están ocultas en baños".

Describió a Homs como una "ciudad fantasma" en la que la mayoría de los residentes están parapetados dentro de sus hogares. Pidió que no se diera a conocer su nombre por temor a represalias del gobierno.

Otro activista en Homs confirmó que las fuerzas de seguridad dispararon contra la procesión fúnebre frente a la mezquita Khaled bin Al-Walid, donde los deudos despedían los restos de diez personas muertas un día antes, dijeron los Comités Locales de Coordinación, que ayudan a organizar y rastrear las protestas en Siria.

Las fuerzas sirias han llevado a cabo incursiones en Homs después que se informó sobre una ola de matanzas sectarias que dejaron unos 30 muertos el fin de semana.

El gobierno ha tratado de aplastar un levantamiento de cuatro meses que ha impuesto el desafío más intenso a los 40 años de gobierno de la familia Assad.

Grupos defensores de los derechos humanos dicen que más de 1.600 personas, en su mayoría civiles inermes, han muerto durante la represión del gobierno de Bashar Assad a un movimiento de protesta pacífico en general.

El gobierno disputa esa cifra y culpa de la inestabilidad a pistoleros y extremistas religiosos.