El juicio contra el padre del afgano que admitió haber planeado hace dos años un atentado en el metro de Nueva York comenzó hoy en el Tribunal Federal de Brooklyn, donde la Fiscalía aseguró que el acusado no solamente conocía los planes de su hijo sino que escondió pruebas a las autoridades.

Mohammed Wali Zazi, de 55 años, está siendo juzgado por delitos de obstrucción a la Justicia y manipulación de testigos, por los que se enfrenta a veinte años de cárcel, después de declararse no culpable en diciembre pasado, cuando rehusó alcanzar un acuerdo con las autoridades a cambio de una declaración de culpabilidad.

En este primer día del juicio, que podría durar unas dos semanas, la Fiscalía aseguró que Zazi destruyó productos químicos con los que su hijo planeaba realizar un atentado en el suburbano neoyorquino en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre hace dos años, según detalla el periódico Daily News.

Así el acusado habría entorpecido la investigación de la Oficina Federal de Investigación (FBI), a quienes siempre según el Ministerio Público también habría mentido sobre las comunicaciones de su hijo con un imán del barrio neoyorquino de Queens.

Su abogada defensora, Justine Harris, quien según diversos medios de comunicación locales podría llamar a declarar como testigo durante el juicio al propio hijo de Zazi, reiteró hoy durante la sesión que su cliente desconocía esos planes.

El hijo del acusado, el afgano Nayibullah Zazi, se declaró culpable en febrero pasado ante un juez de Nueva York de los cargos que se le imputaban por planear atentar con bombas caseras en esta ciudad y por los que podría ser condenado a dos cadenas perpetuas y otra pena de 15 años de prisión.

Concretamente, el joven, de 25 años, estaba acusado de conspirar para utilizar bombas contra personas o propiedades estadounidenses y para cometer asesinatos en un país extranjero y de suministrar apoyo material a Al Qaeda, según detalló en su día el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

"Entre otras cosas, Zazi admitió que trajo explosivos a Nueva York el 10 de septiembre de 2009, como parte de un plan para atacar el sistema de metro de Nueva York", explicó entonces ese departamento en un comunicado.

El 19 de septiembre de 2009 agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) lo detuvieron en Denver (Colorado) después de que, junto a otros cómplices, comprara "cantidades inusualmente grandes" de peróxido de hidrógeno y productos de acetona que podían utilizarse para fabricar explosivos.

Ante los tribunales Zazi reconoció que acordó con otras personas viajar a Afganistán para unirse a la insurgencia talibán y luchar contra Estados Unidos y las fuerzas aliadas, pero que finalmente fue reclutado por Al Qaeda.

A su regreso a Estados Unidos, y siempre según lo relatado por las autoridades, Zazi se instaló en Denver y en junio de 2009 comenzó los trámites para comprar el material que necesitaba para fabricar los explosivos.

El 10 de septiembre llegó en coche a Nueva York, donde se reunió con sus cómplices con la idea de montar las bombas que pretendían hacer explotar en el metro durante el fin de semana siguiente, pero al darse cuenta de que estaba siendo investigado, se deshizo de los explosivos y volvió a Denver, donde fue detenido.