Las fuerzas de seguridad sirias mantienen hoy sitiada la ciudad de Zabadani, cerca de la frontera con Líbano, y se disponen a irrumpir en la localidad de Abu Kamal (este), después de llevar a cabo amplias campañas de arrestos.

Los grupos opositores al régimen del presidente Bachar al Asad denunciaron que en Zabadani decenas de personas han sido detenidas y que la ciudad permanece cercada.

En esta ciudad, al oeste de Damasco, las tropas del Ejército, con el apoyo de tanques, miembros de las fuerzas del orden y "matones" del régimen irrumpieron con brutalidad esta madrugada, según los Comités Locales de Coordinación.

En esta operación hubo al menos 50 detenidos, entre ellos un minusválido, varios menores y familiares de activistas políticos.

La red opositora Flash indicó que esta campaña duró aproximadamente tres horas y que aunque las tropas se han retirado del interior de la ciudad, las comunicaciones y la electricidad siguen cortadas.

En cuanto a la localidad oriental de Abu Kamel, cerca de la frontera con Irak, hoy se van a celebrar en ella los funerales de dos personas que fallecieron anoche por la represión de las fuerzas del orden, que rodean la ciudad y se disponen a entrar en la misma.

Sin embargo, la versión oficial de la situación en esta ciudad es bien distinta. La agencia de noticias estatal Sana informó de que ayer tres agentes de la Policía murieron y otros dos fueron secuestrados por grupos terroristas que atacaran varios edificios oficiales.

Según Sana, hombres armados quemaron la comisaría, la oficina del Registro civil y el Palacio de Justicia y robaron armas en el edificio de la Gobernación.

Ninguna de estas informaciones ha podido ser verificada de forma independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades sirias a los periodistas.

Estas nuevas campañas de represión se producen tan solo dos días después de que unas 32 personas fallecieran en la jornada de protestas denominada "Viernes de los cautivos por la libertad".

Desde el inicio de la revuelta popular a mediados del pasado marzo, el régimen de Damasco mantiene detenidas a unas 15.000 personas y su represión ha causado entre 1.450 y 2.000 muertos, según fuentes de la oposición y organizaciones pro derechos humanos sirias.