La justicia alemana ha abierto otro sumario contra el ucraniano John Demjanjuk, de 91 años y condenado el pasado mayo a cinco años de cárcel por la muerte de 28.000 judíos, esta vez por crímenes cometidos en el campo de concentración nazi de Flossenbürg (Baviera).

Según informa hoy el diario berlinés "Der Tagesspiegel", la fiscalía de Weiden ha abierto diligencias contra Demjanjuk por complicidad en la muerte de 4.974 confinados en ese campo, fallecidos en el periodo en que ejerció como guarda voluntario del campo, entre octubre de 1943 y diciembre de 1944.

Las diligencias, instruidas a instancias de uno de los representantes de la acusación particular en el anterior juicio contra el nonagenario ucraniano, implican asimismo a otro presunto guarda voluntario de Flossenbürg, identificado como Alex N.

Demjanjuk fue condenado el pasado 12 de mayo a cinco años de cárcel por la Audiencia de Munich por complicidad en el asesinato de 28.000 judíos en el campo de exterminio de Sobibor, en la Polonia ocupada, donde sirvió entre marzo y septiembre de 1943.

Con la sentencia se puso fin a un largo proceso iniciado el 30 de noviembre de 2009, seis meses después de la entrega a Alemania del sospechoso, que en los años 50 había emigrado a EEUU.

Tras la lectura de la sentencia, el condenado fue puesto en libertad en atención a su edad y al periodo transcurrido en prisión preventiva, donde ingresó el mismo día en que fue entregado a Alemania, exactamente dos años antes de escuchar sentencia.

Demjanjuk había sido ya condenado a la horca por la justicia de Israel en 1988, como "Trawniki" -como se conocía a los guardas voluntarios ucranianos reclutados por los nazis-, como supuesto "Iván el Terrible" del campo de Treblinka (en la Polonia ocupada).

La pena le fue revocada cinco años después al probarse que esa identidad correspondía a otro ucraniano de biografía similar, tras lo cual se autorizó su regreso a Estados Unidos junto a su familia, pese a que se le había retirado la nacionalidad estadounidense.

Nacido en Ucrania en 1920, Demjanjuk fue capturado como soldado soviético en 1942 por los nazis y convertido en guarda de varios campos de concentración o exterminio, como Flossenbürg y Sobibor.

El juicio de Múnich, considerado uno de los últimos grandes procesos por crímenes nazis dada la avanzada edad tanto de los posibles acusados como de sus víctimas, estuvo marcado por la ausencia de supervivientes que pudieran reconocer al acusado y las interrupciones de las vistas por problemas de salud del procesado.

En el año y medio que duró el proceso, Demjanjuk asistió a las vistas postrado en una camilla o en silla de ruedas, no se pronunció nunca sobre las acusaciones y tampoco sobre la condena y sólo se comunicó con sus abogados a través de una intérprete al ucraniano.