El cotejo de las muestras de ADN de los hijos adoptivos de la directora de Clarín, el grupo multimedia más poderoso de Argentina, con las de las familias de las personas desaparecidas entre los años 1975 y 1976, cuando nacieron los hermanos, dio negativo, según informaron hoy sus abogados.

Jorge Anzorreguy, abogado de Marcela y Felipe Noble Herrera, los hijos de Ernestina Herrera de Noble, la directora de Clarín, explicó en declaraciones a la televisión local que este viernes la Justicia notificó a las partes que el perfil genético de los hermanos no coincide con el de los familiares de desaparecidos entre esos dos años.

Para el letrado "es más que razonable que se dicte una finalización a la causa" judicial, iniciada hace más de diez años, porque, según publica Clarín, Marcela y Felipe le fueron entregados a la directora del rotativo en mayo y julio de 1976, respectivamente.

"El resultado dejó en claro que Marcela y Felipe no son hijos de personas desaparecidas en ese año" y "resulta imposible que lo sean de casos posteriores a 1976, ya que desde mayo y julio de ese año los hermanos, entonces bebés, vivieron con Ernestina Herrera de Noble, luego de que la Justicia le otorgara la guarda de ambos", indica el diario en su portal.

"No sólo eso, además obtuvieron sus documentos y cédulas de identidad, y viajaron al exterior con su madre luego de esas fechas, entre otras pruebas de convivencia", añade Clarín.

Este lunes ya se había informado de que dio negativo el cotejo con los perfiles genéticos de las dos familias querellantes en esta causa judicial que busca determinar si los Noble Herrera son hijos de desaparecidos durante el último régimen de facto (1976-1983).

Después de negarse durante años, Marcela y Felipe se presentaron el pasado 24 de junio para someterse voluntariamente a la extracción de sangre para que sus perfiles fueran cotejados con los conservados en el Banco Nacional de Datos Genéticos de Argentina, creado gracias a la labor de las Abuelas de Plaza de Mayo con la finalidad de contribuir a identificar a víctimas de la dictadura.

En un giro inesperado, los hermanos habían anunciado días antes que se someterían a la extracción de sangre para "terminar con esta causa que les ha generado enormes padecimientos tanto a ellos como a su madre, que tuvo problemas de salud que se han recrudecido por esta cuestión", según dijo uno de sus abogados, Héctor Silva.

Los hermanos, que siempre aseguraron que su adopción fue legal, denunciaron en repetidas ocasiones sentirse víctimas de una "persecución" y "presas" de los "ataques" del Gobierno de Cristina Fernández, enfrentado con el grupo periodístico Clarín.

Las Abuelas de Plaza de Mayo, principales impulsoras de esta causa, sostenían que había sospechas de que ambos jóvenes, que no tienen lazos de sangre entre sí, podían ser hijos de desaparecidos, cuyos perfiles genéticos fueron aportados por familiares que buscan a niños apropiados ilegalmente durante la dictadura.

Se calcula que unos 500 bebés fueron robados a sus padres durante la última dictadura militar en Argentina, que causó la desaparición de unas 30.000 personas, aunque más de un centenar de estos niños logró recuperar su identidad gracias a la gestión de las Abuelas de Plaza de Mayo.