Otón de Habsburgo, el hijo mayor del último emperador de Austria y Hungría, fue ensalzado el sábado como luchador apasionado por la unidad de Europa en una misa de réquiem llena de pompa y boato.

Otón nunca renunció al trono pero entró el sábado a la Cripta Imperial, el lugar de descanso eterno de los miembros de la dinastía Habsburgo desde 1632, no como emperador, sino como un mortal despojado de todos los honores y títulos.

El maestro de ceremonias tocó la puerta de la cripta tres veces, y en dos se negó la entrada al ataúd — primero cuando Habsburgo fue anunciado como emperador y dueño de decenas de otros títulos reales, y luego cuando enumeraron sus logros políticos y académicos.

"No lo conocemos" fue la respuesta de los frailes capuchinos adentro. Las puertas solamente se abrieron cuando Habsburgo fue descrito como "Otón — un mortal y un pecador".

La cripta fue la última parada para una multitud de dolientes que atestaron la ruta de 2,4 kilómetros (1,5 millas) desde la catedral gótica donde Habsburgo fue elogiado horas antes. La policía calculó que hubo 10.000 personas a lo largo del camino.

La vistosa ceremonia en la iglesia de San Esteban de Viena recordó la grandeza de la Austria imperial, regida por la dinastía de los Habsburgo durante 640 años. El templo de estilo gótico estaba abarrotado de público, con una guardia tirolesa enfundada en cuero, miembros de dragones de caballería, representantes de los gremios estudiantiles vestidos de negro y ceñidos con espadín, y otros integrantes de cuerpos castrenses que se remontan a siglos atrás.

En otro gesto simbólico a los Habsburgo, siete obispos de naciones del antiguo imperio astro-húngaro — siete países, más partes de Montenegro, Italia, Polonia, Rumania, Serbia y Ucrania_, concelebraron el funeral con el cardenal austriaco Christoph Schoenborn.

La ceremonia incluyó la interpretación del Himno Imperial en honor del emperador, aunque muchos de los asistentes guardaron silencio durante su canto, indicio de las variopintas opiniones y sentimientos sobre la monarquía en la Austria moderna, una república.

Otón de Habsburgo, irónicamente eurodiputado por el estado alemán de Baviera debido a las prohibiciones constitucionales de su país para que hiciera política, falleció el 4 de julio a los 98 años en el sur de Alemania. Se vio obligado a abandonar Austria con el resto de su familia tras el colapso del imperio al concluir la Primera Guerra Mundial.

Su ataúd y el de su esposa Regina, fallecida el año pasado, fueron trasladados el sábado por la tarde a la Cripta Imperial, uno de los principales atractivos turísticos de Viena.

La cripta contiene además los corazones de los Habsburgo en urnas separadas de los ataúdes. Empero, el corazón de Otón de Habsburgo será enterrado el domingo en la abadía benedictina de Pannonhalma, en el centro de Hungría, a petición propia, en consideración al afecto que le tenía a Hungría, socia de Austria en el siglo XIX dentro del imperio austro-húngaro.

Aunque nunca renunció formalmente al trono, más tarde en su vida Habsburgo se convirtió en un defensor vehemente de la democracia parlamentaria y de una Europa unida. Utilizó en vano su influencia para impedir que los nazis anexaran a Austria antes de la Segunda Guerra Mundial, y luego hizo campaña en favor del fin de la Cortina de Hierro.

En un mensaje leído por el nuncio apostólico Peter Stephan Zurbriggen, el papa Benedicto XVI elogió al hijo del imperio austriaco como "un gran europeo ... que trabajó sin descanso por la paz y la cohabitación de los pueblos y un sistema justo en este continente".