Un estrecho de 16 kilómetros (10 millas) de una de las autopistas más transitadas de Estados Unidos se convirtió desde el sábado prácticamente en una carretera fantasma.

La carretera interestatal 405 — una autopista que normalmente se encuentra tan congestionada que los conductores dicen en broma que su nombre es una abreviatura de "tráfico que avanza a no más de 6 u 8 kilómetros (4 o 5 millas) por hora" — permanecerá cerrada durante 53 horas para un importante proyecto de construcción que inició durante la madrugada del sábado y que evaluará si esta ciudad dependiente de los vehículos puede o no cambiar sus hábitos de manejo un fin de semana.

Los trabajadores comenzaron a cerrar sistemáticamente rampas de acceso y salida desde las 7:00 de la noche del viernes, para luego iniciar el cierre de carriles a las 10:00 de la noche. Para las primeras horas del sábado, la sección completa de 16 kilómetros (10 millas) que atraviesa el Paso de Sepúlveda fue cerrada.

Desde hace semanas, las autoridades han pedido a los conductores que eviten usar el automóvil, a menos que quieran desatar lo que han apodado como "apocalipsis vehicular" — o "Carmageddon", en inglés.

Un embotellamiento de estas dimensiones podría causar que las filas de vehículos en la 405 se extiendan hasta calles y otras autopistas y genere un efecto dominó que podría paralizar gran parte de Los Angeles.

Con las alertas transmitiéndose por televisión, radio, redes sociales y anuncios en las carreteras que se extienden hasta San Francisco, los cerca de 4 millones de habitantes de Los Angeles parecen estar listos para alejarse de las carreteras.

El tránsito vehicular vespertino a la hora pico fue ligero poco antes del cierre de la autopista el viernes. "Cuando salí del trabajo era tierra de nadie", dijo Chip Dorsh a The Associated Press.

El alcalde Antonio Villaraigosa dijo que el tráfico fluirá lentamente si los conductores siguen el consejo y se mantienen cerca de casa durante el fin de semana.