Guatemala calificó hoy de "desafortunadas" las declaraciones de la presidenta de la Corte Suprema nicaragüense, Alba Luz Ramos, quien desacreditó la tesis guatemalteca que de que el cantautor argentino Facundo Cabral fue una víctima circunstancial en el atentado que le costó la vida el sábado pasado en este país.

Ramos redujo el miércoles a "especulaciones" infundadas la hipótesis oficial guatemalteca de que el blanco del atentado era el empresario nicaragüense Henry Fariña, quien conducía a Cabral al aeropuerto al momento del suceso, y acusó a Guatemala de "buscar cómo echarle la culpa a alguien, aunque allí hayan 17 muertos por día y una violencia incontrolable".

"Consideramos que sus declaraciones son desafortunadas", respondió este jueves el secretario de Comunicación de la Presidencia de Guatemala, Ronaldo Robles, en entrevista con Efe.

El Gobierno del presidente del país, Álvaro Colom, "respeta los criterios de la presidenta de la Corte nicaragüense", pero es "muy probable" que ella "no cuenta con toda la información en base a la cual las autoridades (guatemaltecas) han llegado a las conclusiones presentadas sobre este caso, mucha" de la cual provino del Gobierno de Nicaragua, añadió Robles.

El Secretario guatemalteco indicó que "por la investidura" de Ramos no haría más comentarios al respecto, pero aseguró que las pesquisas de las autoridades guatemaltecas "son serias" y están respaldadas por evidencias científicas.

"Las informaciones sobre la participación del señor Fariña en una serie de negocios ilícitos fueron proporcionadas por las autoridades nicaragüenses", aseguró el funcionario.

Robles agregó que la investigación de este hecho "es de carácter internacional", y precisó que en la misma participan "las autoridades y agencias de inteligencia de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Panamá".

Al refutar la tesis de las autoridades de Guatemala sobre el caso de Cabral, la magistrada nicaragüense expresó el miércoles a los periodistas que le parecía "más acertado pensar que" el asesinato del artista era "un mensaje del narcotráfico internacional a los gobernantes" centroamericanos, dado su empeño de aplicar una "plan de seguridad regional".

La magistrada aseguró que no existen evidencias claras ni concretas que confirmen que el ataque iba dirigido contra Fariña, de quien dijo es un personaje desconocido en Nicaragua que ahora es víctima de una campaña en la que "están ensuciando" su nombre.

Fariña, de 40 años y radicado en Guatemala, ha sido identificado como un empresario artístico, promotor de los conciertos de Cabral en la región, y supuesto propietario de varios clubes nocturnos en Centroamérica.

Se encuentra recuperándose de los ocho balazos que recibió en el atentado del sábado en una clínica de la capital guatemalteca, fuertemente custodiado por las Policía, que espera interrogarlo.

Hasta el momento han sido detenidos dos guatemaltecos sospechosos de integrar la banda de sicarios que ejecutó el atentado, y las autoridades guatemaltecas mantienen la hipótesis sobre que el mismo iba dirigido en contra de Fariña por órdenes de un "centroamericano", cuya identidad aún no ha sido revelada oficialmente.

Por su parte, el diario La Prensa de Guatemala informó el miércoles que un "nicaragüense" identificado como "Alejandro" fue quien ordenó asesinar a Fariña porque éste le robó dinero procedente de la venta de drogas, según el relato de un testigo presencial del crimen que se entregó a la Fiscalía el lunes pasado.