El congresista republicano Pete King pidió hoy en una carta a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) que se investigue si la empresa de Rupert Murdoch, News Corporation, escuchó ilegalmente los buzones de voz de las víctimas del 11-S.

El congresista, que preside el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara baja, hizo la petición a raíz del escándalo de las escuchas telefónicas ilegales del dominical News of the World en Reino Unido, y de las noticias en la prensa de ese país de un presunto espionaje a víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

"De acuerdo con informes recientes, periodistas que trabajaban para News of the World solicitaron a un policía de Nueva York el acceso a los archivos telefónicos de las víctimas del 11-S en los días anteriores a los ataques", aseguró el representante en la misiva, de la que adjuntó una copia en un comunicado.

King aseguró que quienes ejercían ese "periodismo amarillo" trataron de violar la privacidad de quienes sufrieron los ataques terroristas a través de "sobornos" y "escuchas no autorizadas".

"Si se demuestra que estas acusaciones son verdaderas, su conducta merecería cargos criminales por intentar violar varios estatutos federales relacionados con la corrupción de funcionarios públicos y las prohibiciones contra las escuchas", aseguró el congresista por Nueva York.

Haber sometido a las familias de las víctimas a tales "presiones parasitarias e injustificables" debería merecerles "las sanciones más duras previstas por la ley", de ser declarados culpables.

La investigación solicitada por King se suma a la exigida el martes por el influyente senador demócrata Jay Rockefeller, que aseguró que el escándalo en Reino Unido levanta "graves interrogantes sobre si la compañía violó alguna ley estadounidense".

Por ahora, la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC, en inglés) ha dicho que no prevé lanzar una investigación, pero en el Congreso aumentan las presiones en ese sentido.

En el Reino Unido, el espionaje periodístico ha desatado un escándalo mayúsculo, tras las revelaciones de que las escuchas estuvieron dirigidas contra personalidades de la talla de la reina Isabel y el ex primer ministro británico Gordon Brown.

La seguridad de Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, pudo verse comprometida, debido a que dos policías encargados de proteger a la familia real británica vendieron datos personales a reporteros del dominical sensacionalista News of the World, informó el lunes el periódico The Guardian en su página web.

Una agenda telefónica de la familia real habría sido vendida por esos guardias de seguridad al dominical por mil libras (1.135 euros).

Lo sucedido fue descubierto en 2007 en una investigación interna del grupo News International (NI) de Rupert Murdoch, propietario del tabloide, aunque no fue hasta junio pasado que esa información fue transmitida a la policía.

El asunto ha ido a parar al parlamento británico, que convocó a Murdoch, a su hijo, James, y la exdirectora del News of the World, Rebekah Brooks, a audiencias para el próximo 19 de julio.