El gobierno de Bolivia explicó el jueves que no quedará fuera de la Convención sobre Estupefacientes de la ONU de 1961 "ni un solo día" a pesar de haber denunciado ese tratado porque penaliza los usos tradicionales de la coca.

El país presentó la denuncia el 29 de junio y se abrió un plazo de seis meses para aceptar el pedido, pero el 1 de enero de 2012 a adherirse pero esta vez con una reserva en contra de la penalidad sobre los usos lícitos de esa planta, explicó el jueves el vicecanciller Juan Pablo Alurralde.

El reingreso a la Convención es automática, lo que sí debe ser consultado a los 184 miembros de la ONU es la reserva que presentará Bolivia, por tanto "no estaremos fuera ni un solo día", precisó.

La misma Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dijo en un reciente comunicado que la gestión boliviana no tiene "precedentes" y que puede socavar "la integridad del sistema global de control de las drogas".

Se trata de una nueva batalla del presidente Evo Morales, todavía líder de uno de los mayores sindicatos cocaleros, por lograr que la Junta, adscrita a la ONU, excluya a la hoja de coca de la lista de estupefacientes y por tanto la penalidad que pesa sobre el masticado y los usos alimenticios, médicos y religiosos por parte de indígenas andinos.

"Es un error histórico que debe enmendarse. Es como castigar el cultivo de la uva que no es dañina a la salud en su estado natural, sino cuando se convierte en bebida alcohólica", dijo.

Morales no logró que la ONU aceptará una enmienda a la Convención de Estupefacientes de 1961 por la oposición de 16 países entre ellos Estados Unidos. Hace un año se puso a mascar coca en plena reunión en Viena. "Esto es una hoja de coca, no es cocaína, es parte de una cultura. No es posible que esté en la lista de estupefacientes de Naciones Unidas", dijo entonces.

Si 61 países (un tercio) se oponen, la reserva que planteará Bolivia será rechazada y el país seguirá en la Convención del 61 en las "mismas condiciones". Pero el gobierno apuesta a que se opondrán los 16 países que ya lo hicieron, en tal caso Morales ganaría una batalla importante a su mayor causa.

De aceptarse la reserva, ésta sólo se aplicará a Bolivia y no al resto de los países, aclaró Alurralde. Pero para Bolivia será un primer paso para que después se estudie científicamente los usos medicinales de la planta como recomendó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990, pero ese estudio fue "proscrito por recomendación de Estados Unidos", aseguró Alurralde.

Los indígenas y cada vez más sectores de la población en Bolivia mastican coca o preparan infusiones para contrarrestar los efectos de la altura en las cumbres andinas o con otros fines medicinales. También es utilizada en rituales, pero otra parte de las 30.900 hectáreas de esa planta son desviadas a la cocaína.