Unos 300 campesinos suspendieron el miércoles los bloqueos en la carretera Panamericana y decidieron trasladar sus demandas de condonación de sus deudas al sistema bancario.

Uno de los líderes del movimiento No Pago, el ex alcalde sandinista Omar Vílchez, advirtió en entrevista telefónica al canal 15 de televisión que se "defenderán con todo" si el poder judicial insiste en los juicios de desalojo.

Pidió al gobierno del presidente Daniel Ortega sirva de mediador para solucionar el problema, que se originó en 2008 cuando algunos campesinos fueron encarcelados por no pagar sus deudas individuales de entre 800 y 1.400 dólares

"Vamos a desalojar pero vamos a trasladar nuestros reclamos frente a las instituciones bancarias", dijo Vílchez en alusión a que el bloqueo de carreteras no generó la expectativas de ser escuchados.

Con el desalojo de la vía en el kilómetro 36 de la carretera hacia Honduras, centenares de autos y camiones que transportan mercadería centroamericana lograron reanudar sus recorridos el mediodía del miércoles.

Los campesinos piden una moratoria para el pago de sus deudas y reestructuración de créditos a largo plazo, con años de gracia y tasas bajas y que "cesen las ejecuciones bancarias por parte de las entidades que integran la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).

"Vamos a estar organizados para cuando quieran desalojarnos (de sus propiedades). Nos vamos defender con todo", aseguró Vílchez.

El vicepresidente Jaime Morales Carazo les advirtió en la víspera que podrían ser procesados si continuaban en ese tipo de protestas, mientras el presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, les recomendó "renegociar sus deudas" con los bancos. Ellos alegan que perdieron sus cosechas y no tienen con qué pagar.

Dicen ser unos 10.000 y desean una renegociación en bloque. En enero pasado la Asamblea Nacional aprobó una Ley para que renegociaran sus deudas, pero muy pocos lo hicieron según la Asomif.

Durante los tranques los campesinos cantaban canciones alusivas al partido de gobierno el Frente Sandinista de Liberación Nacional, con la esperanza de ser oídos por Ortega.

Vílchez ha ofrecido al mandatario el voto de todo los miembros del movimiento para reelegirlo en las elecciones de noviembre a cambio de la solucione del problema.

El ex alcalde agradeció el miércoles al mandatario que "no nos mandó a reprimir como quería la burguesía". La Policía se hizo de la vista gorda en el caso.