Más de 40 asaltantes armados lanzaron granadas y abrieron fuego el sábado contra un cuartel de la policía federal en el occidente de México, lo que desató un enfrentamiento en el que murieron tres de los presuntos atacantes, informaron autoridades estatales.

La Procuraduría de Justicia del estado de Michoacán informó que tres agentes policiales resultaron gravemente heridos y dos asaltantes fueron detenidos tras la ofensiva que dejó tres boquetes en el edificio, ocasionados por las granadas. La fachada mostraba también miles de impactos de bala.

En un comunicado, la Procuraduría informó que los asaltantes llegaron en más de 10 vehículos el sábado por la mañana a la ciudad de La Piedad.

Michoacán ha sido el centro de operaciones del cártel de La Familia. Esa organización narcotraficante lucha contra un grupo escindido que se hace llamar los Caballeros Templarios. La Familia se vio debilitada además tras la captura de su líder, el mes pasado.

También el sábado, un sacerdote murió durante un tiroteo en Matamoros, ciudad del estado norteño de Tamaulipas y que hace frontera con Brownsville, Texas, al recibir el impacto de una bala perdida mientras conducía su auto, informó Gabriel López Ordaz, secretario de Seguridad Pública de la ciudad.

La diócesis de Matamoros expresó su "profunda consternación" por la muerte de Marco Antonio Durán Romero, párroco de la iglesia de San Roberto Belarmino.

Durán fue trasladado a una clínica para ser sometido a una operación de emergencia, pero "debido a lo severo de las lesiones falleció poco después", dijo López.

Los Zetas y el rival cártel del Golfo disputan en Tamaulipas lucrativas rutas de tránsito de drogas hacia Estados Unidos.

En el estado de Sinaloa, al oeste del país, los cadáveres de dos hombres decapitados fueron arrojados en la entrada de las oficinas de dos periódicos locales, Noreste y El Debate, informó un funcionario de la procuraduría estatal.