La policía colombiana atribuyó el sábado a las FARC el asesinato de siete personas en una zona rural al sur del país, algunas de las cuales se hacían pasar por miembros de esta guerrilla para extorsionar a sus vecinos.

El hecho se produjo en la madrugada en una finca ubicada en el municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá y a unos 280 kilómetros al sur de Bogotá.

"Llegaron 15 personas armadas, vistiendo sudaderas negras. Llamaron a lista y asesinaron a seis personas de la misma familia --el padre, la madre, tres hijos, y la esposa de uno de éstos-- y a un empleado de la finca", explicó en diálogo telefónico el comandante de la policía de Caquetá, coronel Carlos Vargas.

Temprano, el general Juan Carlos Salazar, comandante de la Sexta División del Ejército, había confirmado a The Associated Press que dos miembros de la familia asesinada eran menores de edad.

Al asalto sobrevivieron dos hijos, uno de ellos un soldado activo, los cuales han entregado información sobre el ataque, mientras se recuperan de graves heridas, según indicó el coronel Vargas.

El jefe policial atribuyó la matanza a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), dada "la forma en que ocurrieron los hechos y las versiones de los testigos".

Vargas dijo que fue "una acción de las FARC para cobrar venganza" contra los integrantes de este grupo familiar que se hacían pasar por miembros de dicha organización guerrillera.

Según testimonios recabados por las autoridades entre habitantes de la zona, la familia Espitia, como fue identificada, aprovechaba el temor que generaba la presencia esporádica de la guerrilla para amenazar y cobrar extorsiones a sus vecinos.

José Espitia (padre) y uno de sus hijos es acusado también de robo de ganado y estafa por parte de moradores de la localidad, resaltó Vargas.

El área donde se produjo la masacre es territorio de influencia de la columna móvil Teófilo Forero Castro de las FARC.