Mientras equipos de bomberos batallan para impedir que un incendio forestal en Nuevo México alcance el principal laboratorio nuclear de Estados Unidos y las comunidades circundantes, una avioneta especialmente equipada buscaba detectar el miércoles si ha emanado radiactividad del sitio.

Los científicos estaban atareados tomando muestras del aire en el área para detectar la presencia de posibles toxinas químicas o material radiactivo.

Sus esfuerzos incluían decenas de monitores fijos de aire en tierra, así como un "laboratorio volante" enviado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El avión bimotor está equipado con sensores que colectan muestras detalladas del aire.

El senador federal por Nuevo México Tom Udall solicitó la ayuda de la agencia para los trabajos de monitoreo. Funcionarios de la EPA dijeron que el laboratorio volante compiló sus primeras muestras el miércoles y las autoridades estatales y federales han prometido que los resultados de la operación serán dados a conocer.

"Sé que hay gente preocupada por lo que hay en el humo", dijo Udall. El legislador hizo notar que el estado, el laboratorio nuclear de Los Alamos y EPA estaban examinando exhaustivamente la calidad del aire "para poder asegurar a la población" que existen múltiples niveles de supervisión.

El siniestro cubría ya más de 280 kilómetros cuadrados para el miércoles por la mañana, pero los bomberos consiguieron contener la línea de avance a lo largo del borde sur del laboratorio.

En el borde occidental, los bomberos iniciaron quemas controladas para quitarle combustible al incendio. Funcionarios del laboratorio advirtieron a la gente que pudiera verse humo salir del borde de la instalación, pero que no había llamas en el sitio.

Los residentes que viven en la zona en la dirección del viento dijeron estar preocupados por el potencial de una columna de humo radiactivo si las llamas llegaran a alcanzar los miles de bidones de desperdicios almacenados en el lugar.

Altos funcionarios del laboratorio de Los Alamos y del departamento de bomberos dijeron confiar en que las llamas no alcanzarán los edificios y áreas en las que el desperdicio radiactivo está almacenado. Como último recurso, se pudiera cubrir de espuma los barriles para asegurar que no sean dañados por el incendio, dijeron.

El gerente del sitio para la Administración Nacional de Seguridad Nuclear dijo que evaluó las precauciones y que se siente tranquilo. La agencia supervisa el laboratorio para el Departamento de Energía.

"Tengo a 170 personas que dan validez a sus medidas", dijo Kevin Smith. "Los desperdicios están en bidones de acero, en suelo de concreto".

Pese a las garantías, algunos residentes siguen preocupados por su seguridad en comunidades cercanas.

"Si las llamas llegan a esos desperdicios, se acabó todo, no sólo para Los Alamos, sino para Santa Fe y para todos nosotros en el medio", dijo Mai Ting, un residente del valle bajo las mesetas desérticas en las que está ubicado el laboratorio nuclear.

Chris Valvarde, que vive en Santa Clara Pueblo, unos 16 kilómetros al norte de Los Alamos, le preguntó a funcionarios en un encuentro el martes por la noche si tenían un plan de evacuación para su comunidad. Los Alamos, un pueblo de 11.000 habitantes, ya está vacío, luego que fuese evacuado antes del arribo del incendio.

El director del laboratorio, Charles McMillan, dijo que los bidones contienen desperdicio transuránico — guantes, herramientas y cajas de herramientas — y otros objetos que pudieran estar contaminados.

Altos funcionarios del laboratorio declinaron especificar cuántos bidones hay en el lugar. Un grupo antinuclear ha estimado que pudiera haber hasta 30.000 bidones de 3,7 litros.

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Bryan reportó desde Albuquerque, Nuevo Mexico. Los periodistas de The Associated Press Barry Massey en Santa Fe y Mark Carlson en Phoenix contribuyeron a este despacho.