Durante los doce años que el general de la Policía colombiana Luis Mendieta estuvo secuestrado en la selva por las FARC no perdió la esperanza "pese a los momentos difíciles y las enfermedades" y hoy, un año después de ser rescatado, afirma que la libertad es "un nuevo renacer, una nueva vida, es volver a vivir".

Mendieta hizo esta afirmación en una entrevista con Efe en Madrid, donde hoy participa en un acto programado por Casa América sobre algunos de los secuestros más impactantes del mundo.

Secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la toma de Mitú en noviembre de 1998, fue liberado el 13 de junio de 2010 en el marco de la Operación Camaleón, junto a los coroneles Enrique Murillo y William Donato Gómez y el sargento del Ejército Arbey Delgado Argote.

Estuvo secuestrado casi doce años en los que uno "siempre está pensando en cómo fugarse, como evadir la situación" y finalmente en "cuándo se va a producir el rescate".

Un rescate que llegó el 13 de junio de 2010 cuando el general Mendieta se encontraba a punto de almorzar y escuchó disparos y granadas. "Era la Operación Camaleón, la que nos trajo a la libertad de nuevo", recuerda en un tono muy sereno.

Mendieta vive actualmente con su familia en Madrid donde intenta recuperarse de las secuelas de su reclusión en la selva y trabaja como agregado policial en la Embajada de Colombia en España.

"Todos los días agradezco a Dios por cada segundo que me permite vivir", afirma este colombiano al que la religión dio fuerzas para vivir sin libertad esos doce años.

Señala que tras años de "limitaciones, inconvenientes y dificultades" ahora "disfruta de lo maravilloso que ofrece la vida".

Asegura que durante ese largo periodo no perdió la esperanza, a lo que le ayudaban en buena medida las "voces de aliento y mensajes" de los familiares y la información de los medios de comunicación.

"Nos invitaban a seguir resistiendo, a sobrevivir. Sosteníamos siempre la esperanza de vivir", explica.

Mendieta recuerda que hay "momentos difíciles, enfermedades, la selva, en que parece que se pierde la esperanza", pero continua: "Quienes somos creyentes en un Dios, en la Virgen, rezamos ante ellos y no perdemos la esperanza, nos da aliento para resistir y aguantar la situación de cautiverio".

Hubo momentos muy duros durante los doce años, pero el peor que el general Mendieta recuerda es lo que él denominó la "caminata de la muerte": más de tres meses caminando por la selva.

Cayó enfermo y se quedó sin poder caminar durante cinco semanas, otros compañeros le ayudaron a seguir adelante y en sus actividades físicas, "hasta las más elementales".

Para vivir y para morir estaba preparado el general de la Policía colombiana durante su secuestro. "Estás en el filo, entre la vida y la muerte, uno está a la voluntad de Dios de en qué momento le toca partir de este mundo", considera.

Mendieta, que en algún momento quiere volver a Colombia aunque aún le queda aproximadamente un año en España, ve muchas diferencias entre las FARC de 1998 y las de ahora.

"Los primeros años estaban muy fortalecidos", indica, antes de agregar que ahora ha disminuido mucho el número de guerrilleros y tienen un armamento más limitado.

Aunque es un hombre que cree en el diálogo, Mendieta no ve de momento una solución al conflicto colombiano a través de esa vía.

"Las FARC quieren llegar al poder por medio de las armas, ellos no creen en la paz, ni en el diálogo, aprovechan cada situación para reabastecerse, fortalecerse, aumentar el número de hombres y seguir la lucha armada", afirma.

El Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, continua, "les ha abierto las puertas" y ahora son los dirigentes de las FARC quienes tienen que "dar hechos de paz, dejar en libertad a los secuestrados y dejar los actos terroristas".

"Mientras esto no ocurra demuestran que no tienen interés, ni voluntad de diálogo, ni de paz", matiza.

Por lo que ha oído en la selva colombiana durante doce años de los integrantes de las FARC el final del conflicto "es muy difícil" y "la guerra continuará no se sabe cuánto tiempo más".

Belén Anca López