Las conversaciones para lograr un canje de presos entre Israel y Hamás que permita la liberación del soldado israelí Guilad Shalit, que mañana cumple cinco años en cautividad, continúan bloqueadas y sin que se vislumbren visos de solución.

Pese a que en los últimos años se ha informado en diferentes ocasiones de posibles progresos en la negociación, lo cierto es que continúa abierta la brecha entre la posición de Israel y la de Hamás, tras la última ronda seria de contactos mantenidas entre las partes en diciembre de 2009.

Fuentes implicadas en las negociaciones citadas hoy por el diario "Haaretz" señalan que, pese a las posiciones extremistas anunciadas públicamente por ambas partes, las líneas maestras de un eventual acuerdo pasan por la liberación en dos fases de al menos un millar de presos palestinos, algunos condenados por delitos de sangre, a cambio del uniformado israelí.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, manifestó ayer en una conferencia celebrada en Jerusalén que endurecerá la situación de los presos palestinos, aunque no detalló las nuevas medidas.

"Las excelentes condiciones de las que disfrutan los terroristas en prisiones israelíes se van a acabar", manifestó el primer ministro, el mismo día que el movimiento islamista Hamás rechazó una petición de la Comité Internacional de la Cruz Roja para que dé señales de que Shalit se encuentra con vida.

El brazo armado de Hamás, las "Brigadas de Azedín Al Kasem" y otras dos facciones menores capturaron el 25 de junio de 2006 al soldado israelí en un ataque contra una base militar próxima a la frontera con Gaza.

Se cree que Shalit se encuentra desde entonces en la franja palestina en manos del movimiento islamista que controla el territorio desde junio de 2007.

La última prueba de que el soldado seguía con vida data de octubre de 2009.

Según la prensa local, el principal punto de desencuentro parece ser la suerte de decenas de presos palestinos que cumplen penas relacionadas con terrorismo y que Israel propone sean deportados a Cisjordania o al extranjero en lugar de regresar a Gaza, demanda que los islamistas rechazan, al menos en una cantidad masiva de ellos.

Dirigentes de Hamás también han demandado que como parte del acuerdo de canje Israel alivie el bloqueo a Gaza y permita la ejecución de proyectos de construcción y la entrada de materiales para ese fin en la franja.

En las últimas semanas se han producido cambios en los actores que participan en la negociación, como el destacado funcionario del servicio secreto israelí en el extranjero Mosad, David Meidan que reemplazó a Hagai Hadas como jefe negociador, a lo que se suma un espíritu renovado de El Cairo, que ha regresado a la mesa de negociación para asistir al mediador alemán Gerhard Conrad.

Asimismo, la semana pasada el presiente francés, Nicolás Sarkozy, -Shalit cuenta además con la nacionalidad francesa- y la canciller alemana, Angela Merkel, llamaron en un comunicado conjunto a la liberación de Shalit, una medida inusual que pone de relieve la determinación internacional de resolver el asunto.