El foco de atención en el combate a los enormes incendios forestales en el oriente de Arizona pasó el lunes a Nuevo México, con equipos de bomberos encendiendo llamas alrededor del pueblo de Luna para frenar el avance del siniestro.

Los esfuerzos para impedir la propagación del incendio consiguieron finalmente éxito el fin de semana, cuando los fuertes vientos no causaron un crecimiento de las llamas que han estado ardiendo desde finales de mayo.

Residentes de dos ciudades de Arizona en el borde norte del incendio fueron autorizados a regresar a sus casas el domingo, y miles de personas arribaron a lo largo del día a Eagar y Springerville. Equipos de bomberos frenaron el avance del incendio hacia el norte y trataban ahora de impedir su extensión al oriente, creando una línea cortafuegos frente al siniestro.

En Luna, Nuevo México, a unos ocho kilómetros (cinco millas) de la frontera con Arizona, los equipos provocaron incendios controlados alrededor del pueblo, dijo el lunes el alguacil del condado Catron, Ian Fletcher. La operación comenzó el domingo por la noche, y unos 200 residentes no tuvieron que abandonar sus casas. Fletcher dijo que un plan de evacuación está listo en caso de que sea necesario.

"Está contenido y ellos (los bomberos) están confiados", dijo Fletcher en declaraciones a The Associated Press. "Las cosas están saliendo bien por ahora".

Otros incendios estaban ardiendo el lunes en Arizona, y un incendio forestal de 1.090 hectáreas (2.700 acres), cerca de la frontera Nuevo México-Colorado, estaba amenazando unas 200 viviendas y negocios, y obligó al cierre de la carretera interestatal 25.

El incendio en el oriente de Arizona había crecido a 1.828 kilómetros cuadrados (706 millas cuadradas) para el lunes por la mañana, y estaba 10% contenido. Pero los bomberos se mostraron confiados de que sus esfuerzos están dando resultados.

El incendio es el segundo mayor en la historia del estado, aunque ha destruido solamente 31 casas y cuatro edificios comerciales, una fracción del mayor, ocurrido en el 2002, que calcinó 1.895 kilómetros cuadrados (732 millas cuadradas) y destruyó 491 edificios.