El ex director del Fondo Monetario Internacional se declaró el lunes inocente de la acusación de que intentó violar a una mucama en un hotel de Manhattan.

A viva voz y en medio de su equipo de abogados defensores, Dominique Strauss-Kahn se declaró inocente durante la breve audiencia a la que asistió su esposa, la periodista Anne Sinclair.

El juez Michael Orbus de la Corte Suprema estatal cumplió el formalismo de explicarle al inculpado que las comparecencias son obligatorias y que éste tenía el derecho de que se le enjuicie en persona, a lo que el economista dijo "sí". La próxima audiencia fue fijada para el 18 de julio.

El diplomático francés compareció por primera vez en la Corte Suprema estatal desde que fue puesto en libertad mediante el pago de una fianza y una caución de seis millones de dólares.

El ex titular del FMI ha estado bajo arresto domiciliario con vigilancia de 24 horas, primero en un apartamento en el centro de Manhattan, y ahora en una casa de lujo en el barrio neoyorquino de Tribeka por la que se paga un alquiler de 50.000 dólares al mes.

Unos 50 empleados de hoteles, a los que convocó su sindicato, se reunieron afuera del tribunal, muchos de ellos con sus uniformes de trabajo. "Debería de darle vergüenza" le gritaron a coro a Strauss-Kahn cuando este llegaba y también cuando partió en una camioneta negra.

Ninguno de los implicados en el proceso hicieron declaraciones a la prensa afuera del tribunal.

Ante la importancia que adquirió el caso a nivel mundial, incluso se han despachado noticias tan simples como las relacionadas a la comida enviada a la casa del inculpado.

La detención de Dominique Strauss-Kahn conmocionó al FMI y sacudió el mundo político en Francia, donde el economista era considerado potencial contrincante para las elecciones presidenciales de 2011.

Después de su arresto, Strauss-Kahn presentó su renuncia al poderoso organismo crediticio, cuya titularidad quedó vacante.

Strauss-Kahn fue acusado formalmente de intento de violación, violación, acto sexual criminal, retención ilegal y contacto indebido. El cargo más grave conlleva una pena de entre cinco y 25 años de cárcel.

La camarera, de 32 años, dijo a la policía que el 14 de mayo Strauss-Kahn la persiguió en su habitación del hotel Sofitel, trató de quitarle la ropa interior y la obligó a hacerle sexo oral.

Los fiscales afirmaron en mayo que se acumulan a diario las evidencias contra Strauss-Kahn. Según los análisis, el ADN de Strauss-Kahn coincide con el material encontrado en la camisa del uniforme de la mujer, dijeron a The Associated Press personas enteradas de la investigación.

Sin embargo, Benjamin Brafman, abogado del ex jefe del FMI, dijo a un juez el 16 de mayo que la defensa considera que cualquier evidencia forense "sería incoherente con un encuentro a la fuerza", aseveración que podría señalar que la defensa pretenden argüir que lo ocurrido fue de mutuo acuerdo. La defensa no ha hecho declaraciones sobre su estrategia.

En una carta dirigida en mayo a los fiscales, Brafman y su colega, el abogado William W. Taylor, de Strauss-Kahn, dijo que ambos tienen información, que no han difundido aún, la cual "debilitará seriamente los méritos del juicio y socavará gravemente la credibilidad de la denunciante en el caso".

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Los periodistas de The Associated Press, Tom Hays, y Colleen Long, contribuyeron a este despacho.