La detención de un gurú que ayunaba junto a miles de fieles en protesta por la corrupción en la India ha provocado hoy una cascada de críticas y ha llevado a la picota al Ejecutivo y al partido gobernante por "atacar la democracia".

Partidos políticos, con el nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP) a la cabeza, líderes sociales y actores de Bollywood han rechazado la decisión de acabar por la fuerza con la protesta del gurú Baba Ramdev, que tras su arresto fue expulsado de Nueva Delhi.

Cientos de policías indios acabaron de madrugada con la huelga de hambre que mantenía Ramdev rodeado de miles de seguidores, en una operación de las fuerzas de seguridad que según la agencia local IANS causó un centenar de heridos, en su mayoría leves.

Los miembros de las fuerzas de seguridad irrumpieron en el recinto donde se llevaba a cabo el ayuno, aprovechando que la mayoría de los miles de seguidores congregados estaban durmiendo, y acabaron con la protesta un día después de haberse iniciado.

Los líderes del BJP, el principal partido opositor de la India, atacaron al primer ministro, Manmohan Singh, y a la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, a quienes acusaron de estar detrás de la decisión de acabar con la protesta.

El portavoz de la formación opositora, Prakash Javadekar, calificó de "ataque a la democracia" la detención y el desalojo de los miles de fieles que Ramdev había reunido en un céntrico recinto de la capital india.

Otro miembro destacado de ese partido, Arun Jaitley, dijo que lo ocurrido era "un capítulo vergonzoso en la historia de la democracia" de este país.

Las críticas también llegaron desde otras formaciones políticas, como el Partido Samajwadi, cuyo líder, Mulayam Singh Yadav, declaró que la forma en que se había tratado a los fieles reunidos en apoyo de Ramdev demostraba que el Gobierno "ha perdido la cabeza"

Diversas estrellas de Bollywood, no habituales en el debate político indio, mostraron a través de las redes sociales su rechazo a la forma en que se trató a los seguidores de Ramdev, pero dejando claro que no comparten las ideas del famoso yogui.

El propio gurú criticó esta tarde la "brutalidad" de la actuación policial y dirigió sus iras contra Sonia Gandhi, de quien recordó su origen italiano para afirmar que "no es hija de este pueblo" y "ha demostrado que no lo ama".

Ramdev, que cuenta con millones de seguidores en la India, afirmó que el Ejecutivo indio ha aceptado, no obstante, todas sus reivindicaciones.

El santón detenido fue trasladado por la tarde a uno de los centros de espiritualidad que tiene en Haridwar, a unos 200 kilómetros al norte de Nueva Delhi, y se le ha prohibido la entrada en la capital india durante los próximos 15 días.

El Gobierno se defendió aduciendo que la protesta del gurú era innecesaria, ya que se le había ofrecido dar respuesta a algunas de sus reivindicaciones, y acusó a Ramdev de ser una cara del nacionalismo extremo hindú.

"El Ejecutivo ya le ofreció hacer todo lo que fuera factible en base a sus demandas, pero aún así intentó movilizar las pasiones contra el Gobierno para crear descontento y el pueblo esperaba que actuáramos", afirmó Pawar Kumar, ministro de Asuntos Parlamentarios.

Otro miembro del Gabinete, el ministro de Telecomunicaciones, Kabil Simbal, fue más duro y acusó al líder espiritual de haber dejado claro con su actitud que "es una cara del Rashtriya Swayamsevak Sangh", un movimiento ultranacionalista hindú.

El líder espiritual recibió múltiples presiones del Gobierno para que desistiera de su ayuno y diversos miembros del gabinete se reunieron con él para acercar posturas sobre las medidas anticorrupción exigidas por el gurú.

Durante la detención, Ramdev intentó refugiarse entre sus seguidores, apeló en todo momento a la calma y pidió a los presentes que no recurrieran en ningún caso a la violencia.

La policía utilizó gases lacrimógenos para desalojar a los seguidores que durante todo el día se habían reunido para acompañar a su líder.

Por Pau Miranda