Israel se encuentra hoy en estado de alerta por la convocatoria de marchas multitudinarias desde los territorios palestinos y los países limítrofes hacia sus fronteras en la jornada de la Naksa, que conmemora la derrota árabe en la Guerra de los Seis Días de 1967.

"El Ejército está preparado para todo lo que pueda suceder", señaló a Efe un portavoz militar israelí.

Los militares han reforzado su presencia en la frontera con el Líbano y en los Altos del Golán para evitar que se repitan los incidentes del pasado 15 de mayo, en los que murieron quince civiles después de que cientos de refugiados palestinos entraran desde Siria en el territorio controlado por Israel.

Las Fuerzas de Defensa fueron muy criticadas en el país por su actuación ese día, el de la Nakba o conmemoración palestina de la "catástrofe" que para ellos supuso la creación del Estado judío en 1948.

Unas 180 personas atravesaron entonces la divisoria en el Golán y algunos llegaron incluso a la ciudad de Yaffa (al lado de Tel Aviv), donde concedieron entrevistas televisivas.

Las críticas se centraron, sobre todo, en la falta de información de inteligencia que ayudase a prever las protestas.

Para evitar que se repitan aquellos sucesos, los comandos Norte, Central y Sur del Ejército israelí han declarado la alerta alta, informó el diario israelí "Haaretz".

El punto más sensible es la meseta del Golán, después de que el movimiento nacionalista palestino Al Fatah en el Líbano anunciase la decisión de suspender la convocatoria de marchas hacia la frontera por respeto a los deseos del Gobierno libanés y lo sustituyese por manifestaciones dentro de los campos de refugiados palestinos.

La valla fronteriza en el Golán fue reparada y reforzada esta semana con más alambre de espino y puestos de vigilancia.

Los palestinos han convocado varias manifestaciones en Cisjordania, que partirán del centro de las ciudades de Ramala, Belén y Tulkarem para marchar hacia los puestos de control militares israelíes, y también se esperan protestas en la franja de Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró esta semana haber dado a las fuerzas de seguridad "instrucciones claras" de "actuar con comedimiento, pero con la firmeza necesaria" ante una eventual llegada masiva de manifestantes.

Según fuentes militares, los soldados tienen órdenes de disparar a quienes penetren ilegalmente en su territorio tras hacerles una advertencia, aunque deben apuntar a partes no vitales de su cuerpo, para tratar de minimizar el número de víctimas mortales.