Decenas de miles de personas asisten en el hipódromo de Zagreb a la misa solemne que oficia el papa Benedicto XVI en su segundo y último día de viaje a Croacia, con motivo de la Jornada Nacional de las familias Católicas croatas.

El Pontífice llegó a las nueve y media de la mañana local (07.00 GMT) al recinto, que recorrió en el "papamóvil" entre los miles de fieles, muchos de los cuales pasaron la noche en el hipódromo y a los que se unieron miles de jóvenes que participaron ayer en una vigilia con el papa en la plaza principal de Zagreb.

Benedicto XVI presenta buen aspecto y durante el recorrido entre los fieles se le vio contento y no dudó en varios momentos en tomar a niños pequeños en brazos y bendecirlos.

A la misa asisten todos los obispos croatas, así como de países vecinos como Bosnia-Herzogovina. También asisten croatas de la diáspora venidos expresamente para esta visita papal.

El cardenal arzobispo de Zagreb, Josip Bozanic, pronunciará unas palabras al principio de la misa, en la que se utilizaran los idiomas croata, latín e italiano.

El Evangelio será cantado en paleoeslavo. Ese antiguo idioma es la primera lengua eslava desarrollada en el siglo IX por dos misioneros bizantinos: los santos Cirilio y Metodio, usando el alfabeto glagolitico.

El paleoeslavo ha desempeñado un papel central de la historia de los idiomas eslavos, evolucionando en la moderna lengua eslava eclesiásita que se sigue usando actualmente como lengua de la liturgia de algunas iglesias ortodoxas y greco católicas en la Europa del Este.

El altar de la misa representa a dos grandes manos. Una protege la fuente de la vida eterna y la otra simboliza la presencia el Espíritu Santo en la Iglesia.

Al final de la misa, Benedicto XV regalará la casulla que ha utilizado a la iglesia de Zagreb.

Esta tarde, el papa celebrará las vísperas con los obispos en la catedral, donde rezará ante la tumba del cardenal beato Alojzije Stepinac. A primeras horas de la noche regresará a Roma.