El gurú Baba Ramdev inició hoy su anunciado ayuno contra la corrupción rodeado de miles de sus seguidores, a pesar de los esfuerzos del Gobierno indio por evitar una protesta que despierta muchos recelos entre las autoridades.

A primera hora de la mañana y en medio de un formidable despliegue mediático, el maestro de yoga comenzó una huelga de hambre que, desde su anuncio el pasado miércoles, ha cosechado apoyos entre otros líderes y comunidades espirituales del país.

El Gobierno intentó hasta última hora de ayer convencer al popular gurú, que cuenta con millones de seguidores en el país, para que desistiera de su iniciativa, que se lleva a cabo en un céntrico recinto de la capital india.

El primer ministro, Manmohan Singh, anunció anoche que su Gabinete estudiará la nacionalización del dinero negro alojado en cuentas bancarias fuera de la India, una de las principales reivindicaciones de Ramdev, según la agencia local IANS.

Mientras el Gobierno intentaba acercar posiciones con el líder espiritual, éste declaró ayer ante miles de sus seguidores que "habría que juzgar por la vía rápida a los funcionarios corruptos y ahorcarlos".

Con una nota de 3,3 sobre 10, la India ocupa el puesto número 87, justo por detrás de Albania, en el índice de la organización Transparencia Internacional de 2010, que evalúa la percepción que tienen los ciudadanos de un país sobre el nivel de corrupción de sus instituciones.