El ex general serbobosnio Ratko Mladic se enfrentará hoy a su primera audiencia ante los jueces del Tribunal Penal para la ex Yugoslavia, en la que se le leerán los cargos de los que se le acusa y tendrá ocasión de declararse culpable o inocente de los mismos.

En la primera intervención, Mladic será defendido por el abogado serbio Aleksander Aleksic.

El fiscal jefe del tribunal, el belga Serge Brammertz, leerá el acta de acusación a Mladic, unos cargos que se han reducido desde su arresto de quince a once y que incluyen el delito de genocidio por la matanza de Srebrenica y el crimen de guerra por el asedio a Sarajevo.

En su primera declaración, los jueces podrán observar el estado físico de Mladic, quien, según afirmó ayer uno de sus abogados en Belgrado padece cáncer.

"Está enfermo desde hace mucho tiempo", declaró Milos Saljic, letrado del ex general serbobosnio al diario Press.

Saljic explicó que el acusado del genocidio de Srebrenica "está calvo y tiene la piel enrojecida a causa de la quimioterapia".

Sin embargo, tanto el Instituto Serbio de Oncología como el Hospital militar de Belgrado, los principales centros de tratamiento de cáncer en Serbia, han negado que Mladic fuese su paciente en 2009.

La familia de Mladic intentó aplazar su extradición a La Haya alegando su mal estado de la salud por un derrame cerebral que sufrió en hace años y varias enfermedades crónicas que padece.

Ratko Mladic fue detenido en Belgrado por la policía serbia hace una semana y trasladado a La Haya el pasado martes, donde permanece recluido en la prisión de Scheveningen, en una zona residencial cercana a la corte.

Si Mladic se declara culpable bastará con fijar otra audiencia para determinar su pena, si bien de las intervenciones pasadas de Mladic eludiendo toda responsabilidad de la masacre de Srebrenica hacen pensar que si hace alguna declaración será para clamar su inocencia.

La tercera opción sería que hoy por la mañana Mladic no compareciera.

En ese caso se reprogramaría otra vista antes de treinta días.

Se trata de una táctica dilatoria del proceso que también utilizó el criminal de guerra juzgado en La Haya, Radovan Karadzic.