El número de muertos entre las fuerzas internacionales en Afganistán superaron hoy las 2.500, pocas semanas antes de que se inicie en julio la retirada gradual de las tropas de la OTAN y el Ejército afgano empiece a asumir la seguridad en el país.

La comandancia militar multilateral informó en las últimas horas de la muerte de tres soldados norteamericanos y de otros dos efectivos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN de quienes no precisó la nacionalidad.

Todos los miembros de la ISAF perdieron la vida a causa del estallido de artefactos explosivos en distintos puntos del conflictivo este afgano.

Las nuevas víctimas mortales han situado en 2.501 el número de soldados internacionales fallecidos en el país desde la invasión de EEUU y caída del régimen talibán en 2001, según el cómputo facilitado a Efe por el organismo.

EEUU, con más de 1.600 soldados muertos, encabeza la lista de países con más bajas, seguido del Reino Unido, con 368, Canadá, con 156, Francia, con 58, Dinamarca, con 40, e Italia, con 36 militares fallecidos, de acuerdo con el portal virtual icasualties.org.

España, que tiene desplegados 1.500 soldados al oeste del país, ocupa la séptima posición, al haber perdido 31 militares, el último de ellos John Felipe Romero Meneses, que falleció en febrero de 2010 a consecuencia de la explosión de un artefacto bajo el vehículo blindado en que viajaba.

El año pasado fue el más mortífero hasta ahora para la misión internacional, ya que perdieron la vida 711 miembros de la OTAN, lo cual representa más de una cuarta parte del total desde que se inició el conflicto.

En lo que va año ya han muerto otros 220 soldados internacionales.

Está previsto que EEUU inicie en julio la retirada gradual de sus efectivos para que las tropas afganas empiecen a responsabilizarse de la seguridad en algunas áreas del país, en un proceso que debería finalizar a mediados de 2014 según la hoja de ruta prevista.

En declaraciones a Efe, un portavoz de la ISAF quitó hoy hierro al elevado número de muertos al observar que "en zona de combate las víctimas son desafortunadamente una realidad".

"Comparativamente, el número de insurgentes talibanes que hemos sido capaces de matar o capturar es mucho mayor", subrayó la fuente, que aprovechó la oportunidad para recordar que gran parte de las operaciones llevadas a cabo se desempeñan en estrecha colaboración con las fuerzas afganas.

El portavoz militar subrayó así que las tropas están haciendo un "esfuerzo" por "reducir más aún" la muerte de civiles, un asunto que en los últimos días ha vuelto a ser objeto de aceradas críticas a raíz de que fuentes oficiales afganas denunciasen que 32 civiles perdieron la vida la semana pasada en bombardeos de la OTAN.

"Hay un gran problema en Afganistán. El presidente Karzai ha pedido en repetidas ocasiones a las tropas extranjeras que detengan este tipo de operaciones y piensen en la vida de los civiles, pero en los últimos diez años no han prestado atención" a las advertencias, expuso a Efe el analista político afgano Wahid Muzhda.

Según Muzhda, que trabajó para el Ministerio de Asuntos Exteriores durante el régimen talibán, a medida que se recrudecen los combates aumenta el enfrentamiento entre la OTAN y el Gobierno de Afganistán, muy reacio a las habituales ofensivas nocturnas de las fuerzas internacionales.

El analista Daud Sultanzio mantuvo por su parte que "es imposible parar radicalmente" estas operaciones y acusó a la insurgencia talibán de buscar refugio en zonas y edificios habitados por civiles.

No obstante, esta fuente apuntó a Efe que "la guerra debería ser librada donde se encuentra el centro del terrorismo, es decir en Pakistán", y no en territorio afgano.

Por Fawad Peikar