La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, dijo hoy que más de 50 personas han muerto desde el domingo pasado en la ciudad yemení de Taiz por disparos del Ejército, de las fuerzas de seguridad y de "elementos pro gubernamentales".

Pillay señaló que, de acuerdo a las informaciones recibidas por su oficina, dichas fuerzas destruyeron con violencia el campamento de protesta en la plaza Horriya, utilizando cañones de agua, excavadoras y munición real.

Además del medio centenar de muertos, agregó que varios cientos más de manifestantes resultaron heridos.

En un comunicado, Pillay condenó el creciente uso de la fuerza contra los manifestantes antigubernamentales, y afirmó que las fuerzas de seguridad han ocupado el hospital Al-Safa en Taiz, y que el hospital de campaña de la plaza Horriya fue incendiado, por lo que apenas hay acceso a atención médica de urgencia.

"El Gobierno está obligado a permitir el acceso a ayuda humanitaria a quienes la necesiten. El personal médico y las instalaciones sanitarias nunca deben ser objetivo de las fuerzas de seguridad", señaló.

También denunció Pillay que el Gobierno esté llevando a cabo arrestos arbitrarios e ilegales "por ejercer los derechos de reunión y de expresión".

También dijo que la situación en la capital de Yemen, Sana, sigue siendo difícil y que las fuerzas de seguridad continúan empleando la fuerza para dispersar a los manifestantes.

Pillay manifestó que también ha recibido informaciones sobre la ciudad sureña costera de Zinjibar, donde decenas de soldados yemeníes habrían muerto en enfrentamientos con grupos armados en los dos últimos días.

Y expresó su preocupación por las informaciones de "numerosas víctimas civiles, entre ellos niños", así como por el desplazamiento que se está produciendo de la población de esa ciudad.