El presidente ruso, Dmitri Medvédev, visitó hoy la capilla ardiente del dirigente de la región separatista georgiana de Abjasia, Serguéi Bagapsh, quien murió el domingo en Moscú.

Medvédev acudió al centro cultural de las Fuerzas Armadas de Rusia para rendir tributo a Bagapsh, ante cuyo féretro depositó un ramo de flores, según las agencias locales.

Centenares de personas, entre ellas varios ministros rusos y el jefe del Estado Mayor, general Nikolái Makárov, fueron al centro cultural para despedir a Bagapsh y transmitir el pésame a sus familiares.

"Bagapsh fue un convencido partidario de la amistad y la cooperación con Rusia y trabajó arduamente en la profundización de unas estrechas relaciones bilaterales", señaló Medvédev.

El líder ruso destacó "la contribución personal de Bagapsh en el fortalecimiento de la independencia y desarrollo socioeconómico de la república y su advenimiento en calidad de sujeto internacional independiente".

"Brillante y sabio político, persona luchadora y decidida. Fue un auténtico patriota de Abjasia", indicó la misiva de condolencia del jefe del Kremlin.

Bagapsh murió el domingo en una clínica de la capital rusa, al surgir complicaciones tras someterse a una operación quirúrgica para extirparle un tumor maligno.

"Ésta es una gran pérdida para todo el pueblo abjaso", dijo Alexánder Ankvab, vicepresidente de Abjasia, quien ejercerá provisionalmente de presidente de la región.

Bagapsh, quien murió a los 62 años, es considerado el arquitecto de la independencia de Abjasia, para lo que contó con la ayuda económica y militar de Rusia.

Tras derrotar a Georgia en la guerra por el control de la también separatista Osetia del Sur en 2008, el Kremlin sorprendió al mundo al reconocer las independencias abjasa y suroseta.

Desde entonces, la secesión de las regiones georgianas ha sido reconocida por otros países como Venezuela, Nicaragua y el atolón micronesio de Nauru.

A diferencia del líder de Osetia del Sur, Eduard Kokoiti, Bagapsh descartó siempre una posible integración en Rusia.

"Abjasia no tiene planes de integrarse en la Federación Rusa y Moscú tampoco los tiene de aceptarnos en su seno", apuntó y llamó a la comunidad internacional "a aceptar la realidad de la independencia de las regiones georgianas.

Además, suscribió diversos acuerdos con Moscú, entre ellos uno de cooperación y asistencia en caso de agresión exterior, y dio el visto bueno para la instalación durante medio siglo en territorio abjaso de dos bases militares con miles de tropas rusas.