El papa Benedicto XVI advirtió hoy de que existe un intento de "marginar" la fe en la vida pública y apostó por que la Iglesia Católica lleve a cabo una evangelización con un "renovado vigor" para llegar a la sociedad actual.

"La crisis que se experimenta lleva consigo las señas de la exclusión de Dios de la vida de las personas, de una generalizada indiferencia hacia la misma fe cristiana, hasta el intento de marginarla de la vida pública", afirmó Benedicto XVI durante una audiencia con los participantes del plenario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

"En las décadas pasadas aún era posible reencontrar un sentido cristiano general que unificaba el sentir común de enteras generaciones, crecidas a la sombra de la fe que había plasmado la cultura. Hoy, desafortunadamente, se asiste al drama de la fragmentación que no permite ya tener un referente unificador", añadió.

El papa dijo además que a menudo se verifica el "fenómeno" de personas que quieren pertenecer al Catolicismo, pero que tienen una visión de la vida que choca con la fe, e indicó que, a pesar de que hoy parece más complicada la evangelización, el "compromiso" de la Iglesia Católica tiene que ser "idéntico".

El anuncio de la muerte y la resurrección de Jesús "necesita hoy de un renovado vigor para convencer al hombre contemporáneo, a menudo distraído e insensible. La nueva evangelización, por esto, tendrá que encargarse de encontrar las vías para hacer más eficaz el anuncio de la salvación, sin la que la existencia personal permanece en su contradicción y carente de lo esencial", señaló Benedicto XVI.

"Incluso en quien sigue vinculado a las raíces cristianas, pero vive la difícil relación con la modernidad, es importante hacer entender que el ser cristiano no es una especie de traje para llevar en privado o en ocasiones particulares, sino que es una cosa viva y totalizadora, capaz de asumir todo lo que hay de bueno en la modernidad", agregó.