Un año después del violento asalto de tropas israelíes a la Flotilla de la Libertad, en el que murieron nueve activistas turcos, movimientos civiles de una decena de países se preparan para tratar nuevamente de romper el bloqueo marítimo a Gaza.

Una decena de barcos con unos mil quinientos activistas a bordo formarán la "Flotilla de la Libertad II - Sigamos siendo humanos", que tiene previsto zarpar rumbo a la franja palestina desde distintos puertos del Mediterráneo en la tercera semana de junio.

Las naves llevarán a bordo doctores, profesores, artistas y activistas de medio centenar de países y serán fletadas por organizaciones sociales de Turquía, Grecia, Suecia, Holanda, EEUU, Canadá, Bélgica, Alemania, Suiza y España, entre otros.

Entre ellas estará la turca Mavi Marmara, fletada por la ONG islamista turca IHH, en la que se produjo hace un año el abordaje de soldados de un comando de élite israelí, que dispararon a los activistas turcos que les recibieron en cubierta con palos, matando a nueve de ellos.

La nueva flotilla transportará material de construcción y otros productos que escasean en la franja palestina, sometida a un férreo bloqueo impuesto por Israel tras la toma de poder del movimiento islamista Hamás en el territorio en junio de 2007.

Tras el asalto al Mavi Marmara y por presiones internacionales, Israel relajó parcialmente el bloqueo, a lo que se suma la apertura por las autoridades egipcias el pasado sábado del paso fronterizo de Rafah (única salida al mundo de la franja que no depende de Israel) por primera vez en los últimos cuatro años.

El movimiento "Gaza Libre" afirma claramente que su misión no es trasladar ayuda humanitaria a la franja sino "romper el bloqueo ilegal", condenado por gobiernos y organismos multilaterales que, a su entender, "tienen las manos atadas para actuar, por lo que debe ser la sociedad civil" la que trabaje para ponerle fin.

Una de las embarcaciones, que aún no ha sido bautizada, saldrá de un puerto español que los organizadores del movimiento "Rumbo a Gaza" no quisieron especificar por "motivos de seguridad".

"Nuestro barco llevará a bordo entre 50 y 60 observadores que acompañarán la ayuda educativa y sanitaria" recogida de donaciones en ciudades españolas, informó a Efe el activista Manuel Tapial, de la ONG "Cultura, Paz y Solidaridad" y que participó en la flotilla de 2010.

Tapial explica que el proyecto tiene dos objetivos principales: "romper un bloqueo marítimo que todas las instituciones tachan de ilegal y mandar un mensaje a nuestros gobiernos y denunciar su complicidad con el bloqueo y las políticas inhumanas e ilegales de Israel para con los palestinos bajo la excusa de la diplomacia".

Este activista asume que existe un riesgo de que el Ejército israelí vuelva a asaltar por la fuerza los barcos, y asegura que los organizadores "no permitirán que suban militares israelíes a bordo y harán lo posible por impedirlo", aunque matiza que "siempre por medios no violentos".

"Rumbo a Gaza", al igual que el resto de movimientos internacionales que impulsan y financian la nueva flotilla, rechazan que agentes israelíes entren en los barcos para inspeccionarlos y asegurarse de que no transportan armas, aunque invitan a hacerlo a representantes internacionales.

"Hemos invitado al Parlamento Europeo y a la ONU a que envíen delegaciones para supervisar la carga de los barcos", invitación que no extienden al Estado judío al "no reconocerlo como autoridad en los territorios palestinos ocupados".

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, pidió la semana pasada a los países que traten de convencer a las organizaciones pro-palestinas de que no participen en la Flotilla de la Libertad II y hagan llegar su ayuda "a través de los cruces legítimos y los canales establecidos".

También solicitó a Israel que "actúe con responsabilidad" y evite ejercer la violencia.

Ayer, en un encuentro en Jerusalén con la secretaria general adjunta de la ONU, Asha-Rose Migiro, el presidente israelí, Simón Peres, dijo que las flotillas a Gaza son una provocación y advirtió de que "el Derecho Internacional permite a un país impedir que entren barcos que no hayan sido inspeccionados y sean sospechosos de llevar armas, incluso fuera de sus aguas territoriales".

El Gobierno de Turquía, en crisis diplomática con Israel desde el asalto al Mavi Marmara, ha subrayado que tomará medidas si barcos con sus nacionales vuelven a ser atacados.

"Turquía dará la respuesta necesaria a cualquier repetido acto de provocación por parte de Israel en alta mar", avisó el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu.

Por su parte, Hamás se prepara para recibir a los barcos y el pasado fin de semana sus fuerzas de seguridad simularon la toma de una nave por las fuerzas israelíes y distintos escenarios de salvamento, incluida la caída de activistas al mar.

Por Ana Cárdenes.