Los investigadores de la catástrofe del vuelo que hace dos años se estrelló en el Atlántico cuando cubría la ruta entre Río de Janeiro y París desvelan hoy los primeros datos de las cajas negras, en medio de una gran expectación por conocer las circunstancias del accidente que provocó 228 muertes.

La Oficina de Investigación y Análisis (BEA), encargada de las pesquisas, publicará el resultado del estudio de las dos cajas negras rescatadas del fondo marino a primeros de mes y que deben permitir aclarar las circunstancias del accidente.

Inicialmente, la BEA no tenía previsto informar antes de junio próximo, pero las constantes filtraciones a la prensa y la presión de los implicados, Airbus, fabricante del avión siniestrado, y Air France, propietario del mismo, les han impulsado a avanzar datos.

La prensa francesa publica hoy algunos de los elementos que divulgará en la BEA y que, según los diarios, pueden explicar las circunstancias del drama.

"No entiendo nada", afirmó uno de los pilotos segundos antes de que el avión colisionara contra la superficie marina.

A lo largo de las dos últimas horas de vuelo, el periodo que ha quedado grabado en las cajas negras del avión, la tripulación se vio confrontada a una serie de fallos consecutivos aquel 1 de junio de 2009.

Las tres sondas de velocidad del aparato fueron afectadas por el hielo y privaron a los ordenadores del A330 de una información real, lo que provocó la desactivación del piloto automático, según los diarios.

El comandante no se encontraba en la cabina en ese momento, pero acudió a la misma y, con mucha sangre fría, según la BEA, comenzó a dar instrucciones a sus subordinados, agregan.

En ese momento, el avión estaba en caída libre en posición horizontal. Durante dos minutos perdió 11.000 metros de altura sin que los pilotos pudieran evitar el choque contra el océano.

A partir de esos elementos filtrados a los diarios, las hipótesis se multiplican sobre las causas que llevaron al drama.

"Libération" revela un informe judicial que destaca la responsabilidad tanto de Airbus como de Air France, los dos procesados por el accidente.

El fabricante no envió a sus clientes procedimientos adecuados para afrontar situaciones como las que sufrió el vuelo Río-París, en particular, para pilotar el avión en caso de que se helaran las sondas de velocidad, pese a que esa incidencia había sido observada al menos en nueve ocasiones en aparatos de Air France en los meses que precedieron al accidente.

En cuanto a la aerolínea, según el informe revelado por "Libération", no adiestró a sus pilotos para afrontar este tipo de errores ni les alertó de que eran posibles.

La BEA advirtió ya de que en su informe de hoy no habrá conclusiones sobre los responsables del accidente y que se limitarán a dar informaciones.

La Oficina está sometida a diversas presiones, las últimas procedentes de las familias de los fallecidos, que escribieron al primer ministro, François Fillon, para quejarse de la multitud de filtraciones que sufría la investigación.

Airbus y Air France también están interesados en conocer las conclusiones de la investigación cuanto antes, cansados de leer en los medios informaciones que les dejan en mal lugar.