Los combates con armas automáticas y fuego de morteros entre fuerzas de seguridad y hombres armados al servicio del influyente jeque tribal Sadeq bin Abdalá al Ahmar se reanudaron hoy en Saná por cuarto día consecutivo, según constató Efe.

Los choques armados, que estallaron el pasado lunes en el barrio de Al Hasba, causaron durante la última noche una veintena de muertos, según versiones de medios locales que no han podido ser confirmados independientemente.

Hacia las 10.00 hora local de hoy (7.00 GMT), las granadas de mortero comenzaron a impactar en las cercanías del complejo residencial en el que viven el jeque y varios de sus hermanos.

Los enfrentamientos entre milicianos de la familia Al Ahmar y la Policía comenzaron después de que las Fuerzas de Seguridad intentaran desalojar un edificio que había sido tomado por hombres armados tribales.

Medio centenar de personas han muerto desde el estallido de los combates que empezaron poco después de que el presidente Ali Abdalá Saleh se negara, por tercera vez, a firmar una iniciativa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico que incluye su renuncia.

Esta mañana, los habitantes del barrio de Al Hasba, donde se escuchaban disparos intermitentes, continuaban abandonando sus casas con sus pertenencias, huyendo de los combates.

Mientras sigue esta disputa armada las fuerzas leales al presidente y la familia Al Ahmar, uno de los principales apoyos económicos y políticos de la oposición que pide la renuncia de Saleh, las autoridades han convocado una concentración para mañana, viernes.

En un evento bautizado como "el viernes del régimen, de la ley y del apoyo a la legitimidad constitucional", las autoridades esperan reunir a millones de personas en distintas provincias del país para deslegitimar al movimiento de protesta popular que desde fines de enero pasado exige la introducción de reformas democráticas y la marcha de Saleh.