En la región central de Estados Unidos azotada por las inclemencias del tiempo, muchos se consideran afortunados de que poderosas tormentas hayan pasado por la región por tercera vez en cuatro días, sin cobrar víctimas, hasta donde se sabe.

Decenas de personas resultaron heridas, varias casas rodantes volcaron y los techos fueron desprendidos de las casas cuando una serie de tornados y tormentas se abatieron sobre Indiana, Illinois, Misurí y otros estados el miércoles por la noche.

En el sur de Indiana, los residentes utilizaron linternas para revisar sus viviendas y establos cerca de Bloomington después que vientos intensos volcaron dos casas remolque. Las cuadrillas trabajaron durante la noche para despejar los árboles y postes del tendido eléctrico derribados después que un tornado tocó tierra en un área mayormente rural a 40 kilómetros (25 millas) al sur, cerca de Bedford.

La magnitud de los daños no se conoció hasta el alba, pero los residentes manifestaron alivio de que no se hubiesen reportado muertes tras la última serie de tormentas, aunque varias casas resultaron destruidas y hubo más de una docena de heridos, incluso tres o cuatro niños.

"Somos muy afortunados", comentó el alguacil del condado de Lawrence, Sam Craig.

Las tormentas del miércoles siguieron a otras del día anterior en Arkansas, Oklahoma y Kansas que mataron a por lo menos 15 personas. El domingo, el tornado individual más mortífero en la nación desde 1950 dejó 125 muertos en la ciudad de Joplin, en el sudoeste de Misurí.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió advertencias en una docena de estados el miércoles, desde Texas hasta Ohio pasando por el valle del Misisipí. El jueves por la mañana había vigilancia de tornado en efecto en casi todo Misisipí, el noroeste de Alabama y el centro de Kentucky.