La ONU y organizaciones guatemaltecas de derechos humanos condenaron hoy el asesinato del auxiliar fiscal Allan Stowlinsky Vidaurre, cuyo cuerpo descuartizado fue hallado el martes en la ciudad de Cobán con una nota en la que el "Z 200", uno de los comandos del cartel mexicano Los Zetas, se atribuye el crimen.

En un comunicado, el sistema de las Naciones Unidas en Guatemala expresó "su enérgica protesta" por el asesinato de Stowlinsky Vidaurre, de 36 años, quien fue secuestrado anoche al salir del edificio de la Fiscalía, en el centro de la ciudad norteña de Cobán, a 250 kilómetros al norte de la capital guatemalteca.

"Este hecho puede constituir un ataque en contra de la institución del Ministerio Público y de los esfuerzos que este realiza bajo la coordinación de la Fiscal General, en la investigación de casos vinculados al crimen organizado y el narcotráfico", señaló la ONU.

Por su parte, el Movimiento Pro Justicia de Guatemala, integrado por organizaciones locales de derechos humanos, señaló que el "repudiable" asesinato de Stowlinsky Vidaurre, quien era el auxiliar de la Fiscalía de Cobán, en el departamento de Alta Verapaz, es un mensaje de "inseguridad y vulnerabilidad" enviado a los operadores de justicia del país.

"Nos preocupa la ola de miedo y terror que este suceso genere en el sector justicia y su efecto paralizante en la tramitación de casos penales", señalaron las organizaciones en un comunicado.

El Movimiento Pro Justicia pidió a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) que "intervenga de inmediato" en la investigación de este caso, el que se presume fue ejecutado por "un aparato clandestino".

El ministro guatemalteco del Interior, Carlos Menocal, dijo que sospechan que el auxiliar fiscal fue asesinado por Los Zetas en venganza por el decomiso, en marzo pasado, de media tonelada de cocaína en el departamento de Alta Verapaz.

Las autoridades guatemaltecas atribuyen al grupo "Z 200" la matanza de 27 labriegos perpetrada el pasado 15 de mayo en una finca del departamento de Petén, ubicado a unos 630 kilómetros al norte de la capital guatemalteca.

El presidente Álvaro Colom decretó la semana pasada estado de sitio en Petén para facilitar las operaciones las fuerzas de seguridad que buscan a los responsables de esa matanza.