Quién conoce los caminos del futuro?". Con esa críptica respuesta el presidente de Chile, Sebastián Piñera, dejó abierta, en una entrevista con Efe, la posibilidad de presentarse a la reelección una vez que transcurra el plazo que la Constitución establece para volver a postularse.

El principal anhelo de Sebastián Piñera es que su gobierno sea recordado "por derrotar la pobreza extrema y sentar las bases para que Chile deje atrás el subdesarrollo y las desigualdades excesivas".

Algunos analistas consideran que para hacer realidad este compromiso, Piñera necesita plazos que superan el periodo gubernamental de cuatro años.

Pero a diferencia de Hugo Chávez, Evo Morales o Álvaro Uribe, el gobernante chileno no pretende modificar las leyes para prolongar el mandato presidencial: "nuestra Constitución no contempla la reelección inmediata de los presidentes y yo voy a respetarla", enfatizó.

El pasado sábado, Piñera rindió cuentas al Congreso de su gestión durante el último año en una sesión que estuvo marcada por incidentes protagonizados por activistas y parlamentarios de oposición.

"Sentí un clima de beligerancia y de intransigencia que no le hace bien a la democracia (...), ojalá que eso se pueda corregir y volver al camino de aceptar la legítima diferencia, pero con mayor unidad, mayor respeto", comentó en una entrevista concedida a Efe antes de viajar el domingo por la noche a París.

Piñera reconoció que su gobierno se ha propuesto un objetivo muy ambicioso -"lograr que durante esta década Chile supere el subdesarrollo y derrote la pobreza"-, pero eso requiere "que también las oposición haga las cosas bien", puntualizó.

Por ello, el mandatario hizo un llamamiento a la opositora Concertación "para que no abandone los caminos del diálogo ni de la búsqueda de acuerdos".

"Somos una sociedad libre y democrática", dijo. "No dejemos nunca que la violencia o la intransigencia maten los caminos del diálogo y la búsqueda de acuerdos".

Sebastián Piñera llegó al poder apoyado por una coalición de partidos conservadores, pero ha aplicado medidas como la subida de impuestos a las empresas que han desconcertado a algunos sectores de la derecha, y para este año se ha propuesto impulsar una agenda social.

"Nuestro principal objetivo es compatibilizar el desarrollo con la justicia social. El desarrollo requiere crecimiento, inversión, creación de empleo (...), pero queremos que esos frutos se distribuyan de forma más justa entre todos los chilenos", explicó.

Para ello ha puesto en marcha iniciativas como el ingreso ético familiar, una ayuda estimada en 250.000 pesos (unos 540 dólares) para una familia de cinco miembros que se entrega a cambio del compromiso de apoyar la educación de los hijos y buscar trabajo.

Se trata "no sólo de entregar pescado, sino de enseñar a pescar, afirmó.

El presidente chileno exhibió los logros que a su juicio ya ha alcanzado su gobierno y que sitúan al país en la senda de duplicar la actual renta per capita de 15.000 dólares, la más alta de América Latina, pero apenas la mitad del promedio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), de la que Chile es miembro.

"En el gobierno anterior Chile creció menos del 3% y nos propusimos duplicarlo. Estamos creciendo al 7%. Nos propusimos crear 200.000 empleos al año y ya hemos creado 487.000 (...), vamos avanzando en la dirección correcta, pero nos queda mucho camino por recorrer", afirmó.

Durante su reciente comparecencia ante el Congreso, Piñera anunció la creación de una Subsecretaría de Derechos Humanos, un órgano que, según dijo a Efe, tendrá como principal tarea "crear una cultura de respeto a los derechos humanos en todo tiempo, lugar y circunstancia".

"En el pasado Chile sufrió graves atropellos a los derechos humanos. Queremos que eso no se vuelva a repetir nunca más", dijo Piñera, quien señaló que el gobierno aplicará programas de compensación "moral y material" a las víctimas.

Además, Chile adecuará su legislación interna a los acuerdos internacionales que ha suscrito.

"Queremos que Chile sea un actor en la defensa de la democracia y los derechos humanos en el mundo entero y que alce su voz cada vez que sea necesario", subrayó.

En relación con la aprobación del proyecto HidroAysén, que contempla la construcción de cinco represas en la Patagonia y ha suscitado un amplio rechazo ciudadano, Piñera señaló que "el principal problema es la línea de transmisión" para llevar la energía desde el sur del país hacia el centro, donde se concentran los grandes consumidores".

"No podemos renunciar a las energías tradicionales, que son las de fuente hidráulica y térmica, pero lo tenemos que hacer con más inteligencia y respeto por el medio ambiente", aseguró.

En relación con la demanda de los ciudadanos que están saliendo a las calles para protestar masivamente por este proyecto, el presidente argumentó que Chile necesita duplicar su capacidad de generación de energía en los próximos diez años para sustentar el desarrollo que permitirá sacar al país de la pobreza.

Piñera, que a catorce meses de asumir el poder cuenta con un respaldo del 41% según algunas encuestas, reconoció que le gustaría ser "lo más popular posible", pero puntualizó que su deber es sacar adelante su programa de gobierno y tomar decisiones "a veces difíciles e impopulares".

"Un presidente -dijo- no puede estar pensando solamente en la próxima elección, también tiene que pensar en la próxima generación".