El apoyo popular a los campamentos de protesta que inundan las calles de distintas ciudades de España decayó considerablemente el lunes, un día después de las elecciones del fin de semana, mientras los manifestantes intentan coordinar un manifiesto conjunto que ponga negro sobre blanco a sus reivindicaciones.

En el octavo día consecutivo de movilizaciones, centenares de personas volvieron a congregarse a última hora de la tarde en la Puerta del Sol de Madrid, epicentro del movimiento conocido como la "revolución de los indignados". Pero el número fue muy inferior al del viernes o el sábado, cuando se calcula que fueron decenas de miles los concentrados en la plaza para hacer oír su voz contra la clase política y el sistema en general.

Los manifestantes acordaron permanecer acampados al menos una semana más, hasta el domingo 29 de mayo. La policía vigila la concentración, pero hasta el momento no ha intervenido para forzar el desalojo.

"Parece que el ambiente ha decaído bastante, pero lo más importante es que las ideas se mantengan", dijo Diego Martínez, un estudiante de 19 años que acudió a su cita diaria en Sol.

"Hay menos gente que otros días, pero sigo siendo solidario con sus peticiones", reconoció Juan Muñoz, de 63 años, testigo privilegiado de esta revolución desde el quiosco de prensa que regenta en la Puerta del Sol desde hace tres décadas.

"Yo he visto de todo aquí. Manifestaciones muy duras en los años 80", recordó. "Esta es muy pacífica. Si consiguen que el país, que el sistema cambie para mejor; pues bienvenido sea".

"No obstante, no veo que se tengan muy claras las reivindicaciones. O igual no han sabido explicarlas".

Para evitar esa confusión, las distintas acampadas de España debaten un documento común que recoja las peticiones del colectivo.

"Cada día es un día decisivo para este movimiento, porque tenemos que gestionar la rabia y el descontento", dijo Javier Pérez, de 27 años, uno de los numerosos portavoces de los manifestantes reunidos en Madrid. "Ahora estamos coordinando un manifiesto común entre todas las acampadas de España, que incluya puntos concretos de consenso".

El objetivo, según Pérez, es que el manifiesto esté preparado en un plazo razonablemente corto de tiempo. Aunque no quiso desvelar detalles sobre su contenido, lo más probable es que incluya referencias a la defensa de los derechos sociales y una crítica al sistema político actual. En principio, el movimiento no piensa constituirse en un partido político.

Tras la rotunda victoria electoral del conservador Partido Popular y la derrota socialista en las elecciones locales del domingo, los "indignados" evitaron hacer valoraciones sobre el resultado y la escasa incidencia que, según los expertos, tuvo el movimiento de protesta entre los electores.

La participación superó el 66%, casi tres puntos más que en los comicios de 2007.

"No es tan importante, porque esta protesta nunca había tenido un fin electoral", argumentó Pérez. "En el fondo, los resultados son un ejemplo más de este bipartidismo que tenemos en España que no soluciona la rabia ni la indignación ni nuestros problemas", agregó en referencia al desempleo del 21,3% que soporta el país.

La céntrica Puerta del Sol, rebautizada como plaza de la Solución por los acampados, se ha transformado en una pequeña ciudad independiente con sus servicios de guardería o alimentación y es casi una atracción turística más de Madrid.

La fachada de uno de los edificios del lugar, que se encuentra en obras y con andamios, ha sido recubierta de decenas de pancartas reivindicativas, conformando un colorido mural.

"Que no haya crecimiento de gente en Sol, no significa que el movimiento no esté cuajando", aseguró Pérez.

De hecho, el objetivo de la protesta es ir abandonando poco a poco las plazas e intentar exportar sus ideas a todos los barrios y pequeños municipios del país, donde tienen previsto celebrarse asambleas en los próximos días.

Los manifestantes han puesto en marcha comisiones en trabajo de economía, sanidad y medio ambiente, entre otras, que se reúnen en espacios aledaños a Sol para debatir y elaborar propuestas para mejorar una democracia que consideran obsoleta.

Dichas propuestas se votarán en una asamblea general y serán llevadas a las barrios para explicarlas a la ciudadanía.