Seis miembros de un equipo de investigación del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) llegaron hoy a Japón para realizar una investigación durante diez días en la maltrecha central nuclear de Fukushima y evaluar su seguridad.

Junto a otros 14 expertos de una docena de nacionalidades que llegarán en las próximas horas a Japón, su misión es comunicar los resultados del análisis en una reunión ministerial sobre seguridad nuclear que el OIEA organiza en Viena a partir del 20 de junio.

El grupo, liderado por el inspector jefe de Instalaciones Nucleares del Reino Unido, Mike Weightman, se reunirá con miembros del Gobierno nipón antes de comenzar a evaluar el accidente causado en Fukushima por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, que dejó sin refrigeración sus reactores.

Sus conclusiones serán un factor importante en el proceso para revisar y fortalecer el marco global de seguridad nuclear que pretende establecer la reunión ministerial de Viena, según dijo un portavoz del organismo a la agencia local Kyodo.

En la planta de Fukushima, donde la peor crisis nuclear desde la de Chernóbil en 1986 sigue aún abierta, la propietaria de la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), está transfiriendo hoy a una instalación especial miles de toneladas de agua contaminada procedente de los reactores 2 y 3.

La eléctrica prevé llenar ese depósito a mediados de junio y tendrá que esperar hasta principios de julio hasta tener otro listo.

Se calcula que las más de 80.000 toneladas de agua radiactiva que hay en la central aumentarán en las próximas semanas debido a que los reactores siguen teniendo fugas y al inicio de la estación lluviosa en Japón.

La falta de espacio para almacenar el líquido complicaría su extracción, lo que a su vez dificultaría el acceso de los técnicos a los edificios que alojan las unidades.

TEPCO tiene planeado reciclar ese agua y utilizarla para restaurar la refrigeración de los reactores, a los que pretende llevar a un estado de "parada fría" en enero.