El exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, vivió hoy su segundo día de arresto domiciliario con la visita de su esposa, la conocida periodista francesa Anne Sinclair.

Los medios que están apostados a las puertas del edificio del sur de Manhattan, donde el economista francés cumple arresto, han podido ver hoy la entrada y salida de Sinclair, que se marchó en un vehículo SUV sin destino conocido.

A lo largo de la última semana, desde que se conoció la detención de Strauss-Kahn por el ataque sexual a la camarera de un hotel, la periodista francesa ha mostrado un total apoyo público a su marido, y una confianza completa en su inocencia, pese a los truculentos detalles que han salido a la luz de sus supuestas infidelidades.

Aunque durante los primeros días tras la detención permaneció en Francia, Anne Sinclair se trasladó a mediados de semana a Nueva York para seguir la vista judicial en la que se logró la excarcelación de su marido, y ayudarle a buscar un apartamento en el cual cumplir el arresto domiciliario.

Sinclair, también de 62 años, era hasta hace poco mucho más conocida que su marido en Francia debido a su carrera televisiva, y los medios calculan que mucho más rica, ya que es la nieta heredera de uno de los mayores marchantes de arte del mundo, Paul Rosenberg.

El economista francés, de 62 años y padre de cuatro hijas, fue acusado formalmente este jueves de siete delitos por abuso sexual e intento de violación de una inmigrante africana de 32 años, en un incidente ocurrido el pasado sábado, y por el que tendrá que presentarse ante una nueva vista judicial el próximo 6 de junio.

Esas acusaciones, que él negó cuando presentó su dimisión del FMI en una carta, conllevan penas de 3 a 25 años, según su importancia, y según fuentes jurídicas de ser encontrado culpable en el juicio, que comenzará en junio, podría pasar hasta 74 años en una prisión.

El FMI anunció que el lunes comenzará un proceso "abierto, basado en méritos y transparente" de búsqueda de candidatos, que concluirá el 30 de junio con la elección del nuevo director gerente de la institución.

Pese a que varios países emergentes han reclamado que deje de ser un europeo el que ocupe el cargo, todas las miradas se dirigen hacia la ministra de finanzas francesa Christine Lagarde, que despunta como la candidata favorita para suceder a su compatriota.

Con fama de inteligente y dura negociadora, Lagarde se ganó ayer el apoyo de la canciller alemana Angela Merkel, y hoy del ministro de exteriores británico, George Osborne.

Sin embargo, el proceso de elección de un europeo para dirigir el organismo está levantando voces de protesta en todo el mundo, como ocurrió hoy con los ministros del Tesoro de Australia, Wayne Swan, y de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, que pidieron que la elección se base en los méritos.

"La legitimidad del FMI lleva demasiado tiempo socavada por la costumbre de elegir a su director gerente de acuerdo a la nacionalidad", señalaron en un comunicado conjunto ambos ministros, cuyos países copresiden el grupo de trabajo del G20 en el FMI.