Más de mil personas se concentraron hoy en Sao Paulo para protestar contra la reforma del Código Forestal, defendida por los agricultores y rechazada por los movimientos ecologistas, que se debatirá previsiblemente esta semana en la Cámara de Diputados, dijo a Efe una fuente de la organización.

En la concentración, que tuvo lugar frente al parque de Ibirapuera, el principal pulmón verde de la ciudad, estuvo presente la exministra de Medio Ambiente Marina Silva.

La líder ecologista anunció que prepara una carta para la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, firmada por otros exministros brasileños del ramo, para demandar que se impida que "los avances de la legislación ambiental de los últimos 20 años sean destruidos".

"El texto es muy negativo porque amplía la deforestación en áreas de protección permanente y amnistía a todos los deforestadores ilegales hasta 2008", dijo la excandidata a la Presidencia de Brasil por el Partido Verde, según los medios del país.

El documento, que debería discutirse en el Parlamento el próximo martes, sustituye una ley similar que está en vigor desde 1965 y topa con el rechazo de movimientos ecologistas, que consideran que el proyecto contribuye a acelerar la degradación ambiental en zonas protegidas.

El texto plantea varias enmiendas a la ley que regula, entre otros, los derechos y responsabilidades de los propietarios de tierras rurales en Brasil.

Una de las propuestas más polémicas es la que condona multas a propietarios que desforestaron y degradaron ilegalmente su territorio entre 1998 y 2008.

Según datos oficiales, la Amazonía brasileña perdió el pasado abril unos 593 kilómetros cuadrados de selva, lo cual quintuplica la tasa de deforestación registrada en el mismo mes de 2010.

El dato puso en estado de alerta al Ejecutivo y la ministra de Medio Ambiente, Izabela Teixeira, anunció la creación de un "gabinete de crisis".

La mayor desaparición de cobertura vegetal se registró en el estado de Mato Grosso, la región agrícola-ganadera más productiva del país.