El Gobierno argentino comenzó una investigación administrativa para determinar si hubo un sabotaje en una turbina de la aeronave insignia de la flota presidencial, informaron hoy medios de prensa locales.

Por orden de la presidenta argentina, Cristina Fernández, el avión Tango 01 dejó de volar hace dos semanas, después de que se registrara un sospechoso recalentamiento de una turbina el día 6 de mayo, cuando el avión trasladó a la mandataria a la localidad de El Calafate, en el extremo sur del país.

El Tango 01, un Boeing 757, había regresado en noviembre del año pasado de una minuciosa revisión en los talleres de Iberia, en Madrid.

En marzo último, en una nueva inspección de menor envergadura hecha en los hangares de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto de Ezeiza, a las afueras de Buenos Aires, se halló una avería en la cámara de compresión, para la que se habría usado un destornillador, según fuentes aeronáuticas que cita el diario Clarín.

La turbina fue reparada de emergencia y el avión partió sin pasajeros a Barajas, desde donde la fabricante Rolls-Royce la envió a Inglaterra, donde está en revisión.

Para que el Tango 01 regresara a Buenos Aires desde España, el Gobierno argentino alquiló una turbina usada a Iberia, en la que hace dos semanas se detectó el sospechoso recalentamiento.

Desde que en 2007 asumió la Presidencia, Fernández tenía previsto el recambio del Tango 01, adquirido en la década de 1990 por el entonces mandatario, Carlos Menem, pero posteriormente la jefa del Estado archivó el proyecto y destinó los fondos para llevarlo adelante a la construcción de hospitales.