Centenares de personas acompañaron el viernes a los familiares de las víctimas del terremoto más mortífero registrado en España en medio siglo, en un funeral al que también asistieron los herederos de la corona y el presidente del gobierno.

Dos días después de los sismos que dejaron nueve fallecidos --todos españoles--, decenas de heridos y abundantes daños en este pequeño municipio del sureste español, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero visitó el barrio más devastado por el temblor y se comprometió a rehabilitar las viviendas afectadas y el deteriorado patrimonio histórico de la ciudad.

"El gobierno ha volcado todos sus medios para dar respuesta a una situación difícil, que ha creado una gran inquietud en Lorca", dijo Zapatero. "El terremoto ha sido fuerte... pero es más fuerte la voluntad de este país".

"Vamos a rehabilitar el patrimonio, las viviendas, los edificios públicos y las infraestructuras", añadió.

Durante la misa fúnebre los príncipes Felipe y Letizia se acercaron a los familiares para expresarles sus condolencias.

Entre ellos estaba Teresa Corbalán, de 65 años. Su primo Pedro José Rubio Corbalán, un jubilado de 73 años, se encontraba jugando su habitual partida de dominó en un bar de Lorca cuando el segundo de los temblores del miércoles remeció toda la ciudad.

En su huida hacia la calle para ponerse a salvo, una parte de la cornisa del edificio se desplomó sobre él. Murió en el acto.

"La familia está destrozada", dijo Corbalán.

Antes de la ceremonia religiosa, Zapatero recorrió el barrio de La Viña, uno de los más castigados y en el que perdió la vida Rubio Corbalán. El jefe del gobierno conversó con algunos vecinos que siguen sin poder volver a sus casas y comprobó las tareas de remoción de escombros que realizan efectivos del ejército y protección civil.

En una primera evaluación sobre los edificios de la ciudad, las autoridades estimaron que más de la mitad sufrieron daños superficiales o estructurales.

Algunos vecinos regresaron a sus casas para intentar recuperar pertenencias con ayuda de los bomberos. En las calles se veían muebles, ropas y objetos personales.

"Toda mi vida está en estas cajas", aseguró Ana María Mirón, de 35 años, mientras esperaba que su padre cargara en el automóvil los objetos que había podido rescatar.

La casa "está en muy mal estado y no creo que podamos volver. Al menos de momento", agregó.

Se calcula que más de 6.000 personas, muchas de ellas inmigrantes latinoamericanos, pasaron el jueves su segunda noche a la intemperie en los campamentos improvisados por la Cruz Roja y la Unidad Militar de Emergencias.

"Nos estamos preparando para pasar otra noche más aquí", explicó Fiel Carrión, un ecuatoriano de 41 años cuya esposa está embarazada de siete meses. "Aquí hay poca comida. Es durísimo para nosotros y para nuestras familias que están lejos y están muy preocupadas".

"Nosotros como inmigrantes lo pasamos fatal, porque los que son aquí de Lorca siempre tienen algún familiar al que acudir", añadió.

La embajada de Ecuador en España abrió un "consulado móvil" en Lorca para atender las necesidades urgentes de sus nacionales. Más de 6.000 ecuatorianos residen en Lorca. Es el colectivo inmigrante más numeroso del municipio, en el que el 20% de sus 92.500 habitantes es de origen extranjero.

El consulado atendió a más de 1.050 ecuatorianos desde el jueves, informó la embajada en un comunicado. La cónsul de Ecuador en Murcia, Cecilia Erique, dijo que se trabaja en coordinación con las autoridades españolas mientras se aguarda una solución definitiva para los damnificados.

Unos 120 peruanos habitan en Lorca de los cuales 85 están en tiendas proporcionadas por la Cruz Roja, dijo el viernes el embajador de Perú en España Jaime Cáceres.

El funcionario informó a la televisora peruana Canal N que no se sabe si sus compatriotas "han perdido sus casas por lo que se está elaborando un censo desde la embajada" y que al momento se desconoce si algún peruano resultó herido.

Zapatero aseguró que las administraciones ya trabajan en facilitar una vivienda provisional a todos los que perdieron su hogar.

Además, el gobierno aprobó un decreto de emergencia para ofrecer dinero para alquileres mientras se reparan las viviendas y 25 millones de euros (35 millones de dólares) en líneas de crédito para volver a poner en pie pequeños negocios, fábricas o granjas.

También se comprometió a recuperar el patrimonio histórico y cultural que, según Zapatero, conllevará una costosa inversión. Varias Iglesias del siglo XV y el castillo medieval de Lorca sufrieron el embate de los terremotos.