Las autoridades de Costa Rica controlaron hoy una toma de rehenes en una cárcel de máxima seguridad mediante una "contundente respuesta" que dejó como saldo dos reos y un rehén muertos y tres heridos.

El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Jorge Rojas, explicó en conferencia de prensa conjunta con los ministros costarricenses de Seguridad, Mario Zamora, y de Justicia, Hernando París, que los grupos tácticos policiales "se vieron obligados a enfrentar" a los captores con "resultados lamentables".

Rojas identificó a los fallecidos como el rehén Mario Castro, policía penitenciario, y los reos Johnny Rodríguez Moya, quien descontaba una pena de 33 años de cárcel por varios delitos, y el nicaragüense Erlin Hurtado, quien fue sentenciado a 210 años de cárcel por un atraco frustrado que derivó en una toma de rehenes en una agencia bancaria en 2005.

Esa toma de rehenes en la agencia bancaria de la localidad de Monteverde, en la costa del Pacífico costarricense, dejó nueve muertos: dos asaltantes, un policía, dos empleados bancarios y cuatro clientes.

Rojas afirmó que antes de la intervención policial las autoridades intentaron negociar con los reos que encabezaron la toma de rehenes en la sección de máxima seguridad de la cárcel La Reforma, ubicada unos 20 kilómetros al oeste de San José.

Dijo que los prisioneros tenían armas de fuego y granadas y que su intención era salir del penal en un autobús junto con los 15 rehenes que habían tomado, todos funcionarios de la cárcel.

En la intervención, las autoridades también lograron capturar a cinco reclusos que integraban el grupo secuestrador.

Tres rehenes heridos de bala fueron trasladados al Hospital México, en San José, en condición delicada.

El ministro Zamora aseguró en la rueda de prensa que las autoridades llevaron a cabo una "respuesta contundente" y "rápida" que permitió "en poco tiempo lograr una respuesta ante una amenaza real al Estado de derecho".

Por su parte, París destacó la coordinación que se efectuó entre el Ministerio de Seguridad, el OIJ y otros cuerpos policiales del país.

Sin embargo, el ministro de Justicia insistió en la necesidad de que el país cuente con una cárcel de máxima seguridad de mejores condiciones y de que invierta en mejorar las condiciones de los centros penales.